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Uno de los mayores grupos automovilísticos del mundo

Chrysler y Jeep: continuamos repasando los logos del grupo FCA

Esta semana en CC continuamos descubriendo la historia de los logotipos de dos de las marcas más importantes del continente americano: Chrysler y Jeep.

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La semana pasada os contamos la historia de los logos del grupo automovilístico FCA. Continuamos con esta entrega para hablaros de dos de las marcas más importantes del continente americano que ahora se encuentran bajo el paraguas del grupo italiano y, por lo tanto, del gigante Stellantis: hablamos de Chrysler y Jeep.

Los orígenes de Chrysler son curiosos, ya que esta firma nació sobre una marca ya existente, Maxwell-Chalmers. En 1925 fue adquirida por Walter Chrysler, que edificó sobre ella su nueva compañía, la misma que perdura en nuestros días.

A partir de aquí, en menos de 100 años, más de diez logos han lucido el nombre Chrysler. Todos diferentes y marcados por las distintas décadas, aunque vamos a centrarnos en los más conocidos e importantes.

El primero de ellos se estampó en forma de medalla circular alada, con un lazo y el nombre de la marca en el centro. Siendo el primero en estrenarlo el Maxwell, o B-70. Este logo experimentó varios cambios en las siguientes décadas: en 1930, las alas desaparecieron del logotipo, pasando entonces a ser dorado; quizás el más conocido de todos, dando sensación de lujo y calidad.

A mediados de la década de los 50, después de reanudar la producción tras la Segunda Guerra Mundial, en la que solo fabricaban vehículos militares, la firma sorprendió al mundo con un logo completamente rediseñado, denominado “Foward Looking”. Este se formaba con la unión de dos Boomerangs solapados, dando como resultado un diseño futurista, muy acorde a la prometedora carrera espacial que se estaba empezando a gestar en esa época.

Aunque en la década de los 70 ese optimismo se transformó en pesimismo, debido a la Crisis del Petróleo que asoló Estados Unidos y el planeta entonces. Chrysler sufrió, quizás más que nadie, ya que la tendencia del mercado, debido a este trance, cambió de modelos grandes y deportivos a vehículos más económicos y pequeños. Razón por la cual, la firma lanzó al mercado sus dos modelos más pequeños hasta la fecha: el Chrysler Córdoba y el LeBaron. Y, a pesar de ello, la situación se hizo insostenible Aunque en la década de los 70 ese optimismo se transformó en pesimismo, debido a la Crisis del Petróleo que asoló Estados Unidos y el planeta entonces.

Chrysler sufrió, quizás más que nadie, ya que la tendencia del mercado, debido a este trance, cambió de modelos grandes y deportivos a vehículos más económicos y pequeños. Razón por la cual, la firma lanzó al mercado sus dos modelos más pequeños hasta la fecha: el Chrysler Córdoba y el LeBaron. Y, a pesar de ello, la situación se hizo insostenible económicamente. Tanto que la marca, en 1979, tuvo que pedir ayuda económica al Gobierno americano.

Pero, como se suele decir, después de la tormenta siempre viene la calma y, durante los años 80, la compañía americana vivió uno de sus mejores momentos. Así que, lanzaron un nuevo logo solamente con las letras que componían el nombre de la firma, para reforzarla. Una época también, en la que nació el que es considerado el primer monovolumen de la historia: el Voyager. Uno de los modelos más famosos del mundo, con el que cosechó un gran éxito en la década. En 1993, volvió el sello alado a la firma, con el nombre de Chrysler.

Orgullosa por sus logros, la marca americana quiso rendir ese año un homenaje a sus raíces, devolviendo el logo del sello original a sus modelos, pero cambiando la paleta de colores. Fue así hasta finales de los años 90, cuando Jürgen E. Schrempp, presidente de Daimler-Benz AG y, Robert Eaton, presidente de Chrysler, firmaron su alianza para fusionarse y formar el conglomerado Daimler-Chrysler.

El comienzo del nuevo milenio supuso una nueva identidad para Chrysler, con modelos como el PT Cruiser o el 300C, aunque también incorporó un nuevo logo, cambiando su famoso sello dorado por el “Pentastar”. Una figura en forma de pentágono formado por cinco triángulos unidos, estando presente hasta 2007, cuando la mencionada alianza con Daimler llegó a su fin.

Divorcio que coincidió con la conocida Crisis Económica a mundial, donde Chrysler cambió varias veces de manos, hasta terminar en las del Grupo Fiat en el año 2009, que se hizo con el 20% de la marca. En ese momento, cambió a su último logo conocido, volviendo a la insignia alada, pero esta vez con el nombre de la marca en el centro de ambas alas.

El año 2010 sería el último en el que la marca Chrysler estuvo presente en nuestro país, aunque, algunos de sus modelos, como el Voyager, se siguieron vendiendo bajo la firma italiana Lancia.

La que sí sigue lanzando modelos a nuestro mercado es Jeep. Hace unas semanas repasamos su historia en un reportaje donde celebrábamos sus 80 años. Pero la historia de su logo no es muy extensa, ya que está compuesto por letras que conforman su nombre. Sus comienzos son también curiosos, dado que están ligados al ejército americano.

Antes de registrarse Jeep como una marca, con un logo sencillo compuesto por letras, era el mote que recibió el vehículo todo terreno de uso militar, producto de la compañía Willys Overland. El rasgo más pelicular del modelo fue su parrilla compuesta por siete franjas verticales para aumentar la refrigeración del motor. Elemento que, con el paso de los años, ha ido heredando todos los modelos del fabricante americano hasta nuestros días.

Actualmente, ambas marcas, han sido absorbidas por el nuevo gigante automovilístico Stellantis, formado por el conglomerado de las firmas de FCA y PSA. No sabemos el futuro que le espera a Chrysler en nuestro país, aunque estamos seguros de que, como ya ha hecho Jeep, es capaz de aportar un punto de vista diferente al nuestro mercado.

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