Todo un veterano en el mercado, el FIAT Panda se ha situado como una de las opciones a estudiar cuando se busca un vehículo de corte urbano con un precio contenido. Sin embargo, los años no han pasado en balde y especialmente han hecho mella en su equipamiento tecnológico y de seguridad cuando es comparado frente al de otros modelos de lanzamientos más recientes. Ha sido precisamente esto último lo que le ha pasado factura al modelo de los italianos durante las últimas pruebas realizadas por el organismo independiente europeo, EuroNCAP, habitual vara de medir que utiliza la industria del automóvil para valorar su seguridad.

En total han sido cero estrellas las que ha obtenido el Fiat Panda durante los test realizados, algo que comparte precisamente con otro de los modelos de la marca transalpina, el Fiat Punto. En sus anteriores crash-test en 2011, el utilitario había conseguido hasta 4 estrellas en las pruebas realizadas por este mismo organismo, algo que refleja cómo ha aumentado la exigencia del órgano con la llegada de modelo mucho más seguros y equipados tanto con sistemas activos como pasivos.

Fiat Panda EuroNCAP 2018 | motor.atresmedia.com

Sus resultados actuales reflejan que es un modelo que se ha quedado obsoleto dentro de este apartado, con solo un 45% en protección de adultos, el 16% en protección de niños, el 47% en protección a peatones y otros elementos vulnerables de la carretera y un 7% en ayudas activas a la seguridad. Obviamente la falta de sistemas como la frenada autónoma de emergencia, protección pasiva en caso de atropello u otros sistemas activos de seguridad han terminado por marcar la diferencia en la escala utilizada por EuroNCAP, especialmente si tenemos en cuenta que el Fiat Panda tan solo cuenta con ESP y avisadores de uso de cinturón de seguridad.

Estos resultados no advierten que el modelo de los turineses sea un vehículo inseguro, sino que no ha sido actualizado al mismo ritmo que la evolución tecnológica sufrida dentro de la industria automotriz, algo que obviamente lo penaliza en una escala en la que tiene que actualizarse constantemente y marcar nuevos estándares de seguridad.