Nuestros coches, como máquinas que son, también tienen predisposición a averiarse, sobre todo si se trata de vehículos más antiguos y cuyo mantenimiento pueda ser puesto en entredicho. Sin embargo, hay componentes con más propensión a fallar. La DGT nos recuerda cuáles son los cuatro elementos de nuestro vehículo que más frecuentemente provocan que nos quedemos "tirados" en carretera, y nosotros te recordamos cómo evitar que fallen:

1. Neumáticos

Los neumáticos no son una parte mecánica como tal, pero sí son un elemento de desgaste muy importante que está en constante rozamiento. Su mantenimiento es sencillo: revisa su presión de forma periódica (no menos de una vez cada 15 días) y no circules con ellos si detectas deformaciones o, por supuesto, el dibujo de su banda de rodadura ya tiene una profundidad inferior a 1.7 milímetros.

2. Motor

El motor como tal es una pieza poco concreta del coche, ya que el propio motor está compuesto por miles de piezas. Sin embargo, revisa con frecuencia el nivel de líquido refrigerante, el nivel -y la calidad- del aceite, el buen funcionamiento de las bujías o los calentadores y el buen estado del filtro del aire.

3. Batería

El buen estado de la batería permitirá un arranque fuerte y fiable cada vez que giremos la llave. Si detectas que el motor de arranque gira con dificultad o que se encienden testigos y avisos en la instrumentación de forma aleatoria cada vez que arrancas, es posible que la batería de tu coche esté a punto de dejar de funcionar. Su voltaje, con el contacto desconectado, debe ser superior a los 12.3 V.

4. Alternador

El alternador es, de hecho, el encargado de mantener la carga de la batería cuando el vehículo está arrancado, siendo también el encargado de suministrar electricidad para todos los componentes del vehículo que la necesitan. Si se enciende un testigo rojo con forma de batería, el alternador de tu coche se ha averiado. Mantenlo en buen estado alejándolo de la humedad y de fluidos como el aceite y el refrigerante.