LA NOTICIA POSITIVA PARA ALEGRARTE EL DÍA
Carla fue a su última quimio y toda la carretera la acompañó
Los virales suelen ser accidentes y sucesos deprimentes. Este no es uno de esos. Carla es una superviviente del cáncer que tras curarse recibió el apoyo de todos los conductores. Y te lo contamos aquí.

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La mañana en que Carla se dirigía a su última sesión de quimioterapia empezó con la mezcla habitual de alivio y ansiedad que acompaña a quien cierra una etapa larga y dura. Su pareja había decorado el coche con globos rosas, un cartel que proclamaba “Última sesión. He vencido” y una campana que ella sostenía como si fuera un pequeño estandarte de lo conseguido.
Al principio era un trayecto emotivo con su pareja, pero enseguida se transformó en una cadena de gestos espontáneos con bocinas festivas, pulgares alzados desde las ventanillas y gritos de ánimo que convirtieron unos minutos de carretera en una celebración colectiva que emocionó a quien participó y a quienes lo vieron después.
Un viaje convertido en homenaje
Al principio fue un claxon el que rompió la rutina del tráfico y, como si alguien hubiera dado la orden, luego se sumó otro coche y luego otro más, y así hasta que el sonido dejó de ser ruido para convertirse en un estruendo que quedó captado en varios clips que muestran la reacción inmediata de conductores que, sin conocerse, gasolina, eléctricos, o diésel, decidieron celebrar una victoria enorme.
Que quede claro que lo que da fuerza a la escena no es la viralidad en sí, sino la autenticidad de una multitud arropando a una superviviente de una de las enfermedades más temidas. En este viral sólo existe la respuesta sincera de miles de personas que reconocen su lucha y que, por un tramo de carretera, se permiten compartir la alegría ajena sin más premio que eso mismo, una mínima revolución de ternura en medio del asfalto.
Es una de esas olas improvisadas que nos recuerdan que la empatía no necesita planificación del tipo que sea para ser poderosa, y a veces basta un cartel y una campana para que alguien deje de ser desconocido y pase a ser motivo de celebración.
La campana y su simbolismo
Para muchas personas que han vivido el proceso oncológico, la campana es mucho más que un objeto decorativo porque tiene un significado profundo de cierre y reconocimiento.
Tocar la campana en un entorno clínico es algo que desde el exterior puede resultar desconocido para muchos, pero llevarla a la calle es permitir que el mundo aplauda, y que los vecinos te acompañen el final de una etapa y que la victoria individual de una mujer se convierta por un instante en patrimonio de toda la comunidad.

Un gesto que nos devuelve la fe en el ser humano
El que una cadena de claxons y de gestos espontáneos llegue a emocionarnos no es ninguna tontería cuando es la constatación de que incluso en estos tiempos de prisas y cancelaciones todavía hay momentos en que la gente se detiene para celebrar la vida ajena y para reconocer el esfuerzo de otro.
Si por casualidad estás pasando por un tratamiento como este, el ver algo así es algo que esperamos que te alegre el día de hoy, y para el resto de nosotros servirá de espejo que nos recuerda que celebrar no exige grandes escenarios ni discursos pomposos y que basta con un acto sencillo compartido por varios.
Al final, lo que nos queda no es el vídeo viral ni el titular sino la imagen de una persona que llega a su cita rodeada de aplausos y la certeza de que, cuando la humanidad aparece, suele hacerlo de forma humilde y contagiosa.
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