SEGMENTO B
Buen precio, muchas versiones, y etiqueta ECO, pero esa no es la mejor razón para comprarte este compacto coreano
Amplia oferta, mayoría de versiones MHEV y un factor no menos importante: su concepto de diseño. ¿Coincides con las apreciaciones sobre el actual Hyundai i20?

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Amigas, amigos, si aún no conocen el universo del Hyundai i20, he aquí una oportunidad. Un compacto del segmento B indiscutido, uno de los modelos más vendidos del fabricante asiático en España. El más vendido en 2025 después del C-SUV Tucson y del B-SUV Kona. No hemos llegado fin de año y esta oda a la resistencia de la combustión pura, aunque estratégicamente electrificada al mismo tiempo, registra más de 10.000 ventas en todo el país.
Una cifra suficiente para buscar de inmediato los factores que explican la demanda ganada. Pues, algo anticipé en el párrafo anterior. Gasolina al 100 % o híbrido ligero. El i20 pregona la arquitectura MHEV y hace de ella una fortaleza. Entonces, aparece un segundo motivo de su éxito: entre niveles de acabados y motorizaciones, un total de diez combinaciones forman un amplísimo catálogo de versiones. La variedad vale y mucho cuando se empiezan a considerar las opciones de compra, y este cinco puertas surcoreano llena el casillero.

Acto seguido, corresponde un paso fugaz por sus precios baratos. Si el i20 apuntado es un Essence con motor de 1,2 litros y 79 CV, su valor parte por debajo de los 21.000 euros pero, financiado, pasa a ser de 16.010 euros, lo que lo coloca entre los más competitivos de su segmento. Un mild-hybrid es sinónimo de etiqueta ECO, lo que probablemente incline la balanza. La variante de acceso entre todas las que se equipan con el sistema de 48 voltios es la KLASS, que sin descuentos de por medio cuesta unos 25.000 euros.
Vibras de concepto atemporal en el Hyundai i20
Tenemos precio, el abanico de opciones y una mayoría de microhíbridas –un máximo de seis–. En el estilo radica la otra razón fundamental. No, el Hyundai i20 no es un compacto deportivo, pero resulta inevitable desligarlo de la bendita palabra. Digamos que es un hatchback que, a diferencia de sus rivales, no pretende la deportividad, no la fuerza ni la imposta, sino que parece estar en su naturaleza y esto es producto del concepto visual que reina en la gama de la marca surcoreana.

Noto en el i20, además, vibras de concept car atemporal camufladas en un coche de producción en serie con talento para disimularlas, como si se tratara de uno de esos bichos raros experimentales que en los años noventa salían de los estudios de diseño italianos o que en la década de los ochenta nacían de la imaginación de los diseñadores japoneses. Carrocerías limpias, un común denominador.
Ahora bien, aunque intente imponerse, entra en un punto justo de simbiosis con unas molduras que aportan a la causa de su personalidad. Sí, las del capó destacan, pero, en el fondo, esa disposición ya se ha visto. Distinto es el caso de las que recorren los laterales en paralelo a la línea de cintura. Puntualmente allí, este compacto de Hyundai marca una diferencia. Lo olvidaba: si lo vemos desde atrás, la silueta de los pasos de ruedas traseros completa su faceta y confiesa estabilidad.
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