Nuestros coches, como máquinas que son, pueden terminar fallando debido a la malfunción de muchos de sus componentes. Si sufrimos una avería en carretera, debemos actuar con prontitud ya que, de forma inesperada, hemos pasado a representar un obstáculo para el resto de usuarios de la vía, poniendo también nuestra integridad en peligro:

1. Estacionar el vehículo de la forma más segura posible

Si nuestro coche deja de funcionar de forma súbita, apenas tendremos unos segundos para detenernos en el lugar más seguro posible. Si, por el contrario, nuestro coche empieza a fallar pero sigue andando, es recomendable aparcar y apartarse de la circulación, previniendo así sustos y evitando convertirnos en un obstáculo para el resto.

2. Avisar a la asistencia

Debemos avisar a la asistencia lo antes posible para que todo el proceso se ponga en marcha. Si no contamos con asistencia en carretera y/o nuestra seguridad se ve comprometida, la Guardia Civil siempre está dispuesta a echar una mano para asistir a un automovilista en apuros.

3. Chaleco reflectante

El chaleco reflectante, que siempre ha de guardarse en el habitáculo del coche, es fundamental para hacernos visibles frente al resto del tráfico, máxime si se trata de una avería nocturna. Todos los ocupantes del vehículo deben ser visibles, y si no se cuenta con chaleco reflectante para todos, han de resguardarse del tráfico a la mayor brevedad.

4. Triángulos...no siempre

El triángulo de emergencia es un elemento que mejora nuestra visibilidad al prevenir al resto de conductores de la presencia de un vehículo averiado unos cuantos metros antes del obstáculo. Sin embargo, en el Reglamento General de Circulación se puntualiza que el uso de estos elementos no es obligatorio si las circunstancias del tráfico no lo permiten, es decir, que si es más peligroso bajarse del coche y colocarlos que no hacerlo, no tenemos que instalarlos.