FUE UN ERROR

Los aranceles chinos y cómo la Unión Europea se puso la zancadilla a sí misma

La Unión Europea ha tenido que dar marcha atrás con los aranceles a China. Ahora pactará unos precios mínimos... si le dejan.

Una trabajadora observa desde una línea de montaje de BYD en Shenzhen, China.

Una trabajadora observa desde una línea de montaje de BYD en Shenzhen, China.REUTERS/Bobby Yip

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Si ya decías tú que los aranceles a los coches chinos iban a ser un tiro en el pie, pues resulta que acertaste de lleno. Bruselas propone ahora eliminarlos mediante un sistema de precios mínimos pactados, porque vaya, han descubierto lo que cualquiera con dos dedos de frente intuía desde el principio: que castigar a los fabricantes chinos era castigarse a sí mismos. Total, que ahora toca pegar marcha atrás sin reconocer abiertamente el desastre, aunque los datos cantan por sí solos.

Un tiro en el pie desde el principio

La Unión Europea activó en otoño de 2024 un programa de aranceles a los coches eléctricos chinos porque Pekín subvenciona a tope a sus fabricantes y en muchos casos el Gobierno chino forma parte directamente del accionariado de las marcas. Los aranceles se fijaron marca por marca según el nivel de cooperación que mostraban en la investigación europea, así que algunos modelos como el MG4 terminaron con un 40% de sobreprecio.

Cupra Tavascan
Cupra Tavascan | Cupra

La respuesta de China fue fulminante porque estableció aranceles a ciertos productos europeos como el cerdo español o las bebidas espirituosas francesas. Pero lo mejor es que Bruselas pasó completamente por alto que todas las marcas europeas producían algún modelo en China, así que esos aranceles iban a golpear directamente a Stellantis, Renault y Volkswagen.

Traer coches eléctricos desde China se volvió comercialmente inviable por el precio, y las marcas europeas se dieron cuenta tarde de que habían firmado su propia sentencia. Mira, un ejemplo perfecto de cómo dispararse en el pie con puntería de francotirador, así de simple y así de absurdo.

La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen | Getty Images

Las víctimas del despropósito

El grupo Volkswagen se llevó uno de los golpes más duros porque el ID.4 que fabricaban en China perdió por completo su posicionamiento de mercado al entrar en Europa. El modelo dejó de tener viabilidad comercial con esos aranceles encima, total que Volkswagen tuvo que replantearse toda su estrategia de importación.

El Cupra Tavascan se llevó casi un 21% de aranceles, y Wayne Griffiths (anterior CEO de Seat y Cupra) anunció unas pérdidas millonarias por culpa de este modelo eléctrico. Vamos, que el Tavascan pasó de ser una apuesta estratégica a convertirse en un problema financiero de los gordos, porque con ese sobreprecio no había forma de competir en el mercado europeo.

Renault también se vio afectada con el Dacia Spring, y Stellantis con los Leapmotor que traían desde el país asiático. Los modelos que estaban pensados para ser competitivos por precio acabaron siendo carísimos por culpa de unos aranceles que, irónicamente, iban dirigidos contra la competencia china, pero terminaron machacando a las propias marcas europeas.

Dacia Spring 2026
Dacia Spring 2026 | Dacia

La marcha atrás disfrazada

Bruselas ofrecía hace solo unas horas a China eliminar los aranceles para los fabricantes que quisieran participar en un programa de precios mínimos, es decir, que vendan coches eléctricos en Europa con un precio mínimo pactado previamente. Si aceptan el precio mínimo, se quitan los aranceles de encima de forma inmediata, así que en teoría todos contentos.

Esta medida nace con la intención de ayudar a los fabricantes europeos que producen en China, porque podrían traer sus coches sin arancel mientras respeten ese precio mínimo establecido. Total, que lo que empezó como una guerra comercial contra China ha terminado siendo un salvavidas para Volkswagen, Stellantis y Renault, que son los que realmente necesitan esta medida para no seguir perdiendo dinero.

Los fabricantes chinos también podrían beneficiarse si aceptan las condiciones, aunque queda por ver cuántos estarán dispuestos a pactar sus precios con Bruselas después de cómo han ido las cosas. Porque vamos, que fiarte de quien te acaba de meter un sablazo del 40% requiere un nivel de confianza que no abunda demasiado en el comercio internacional, más aún ahora que China ya ha logrado montar plantas aquí que le permiten eludir esos aranceles.

Así que ya sabes, aquella intuición que tenías de que los aranceles eran un error monumental ha resultado ser totalmente cierta. Bruselas lo reconoce a su manera (buscando una salida elegante sin admitir abiertamente que fue un error), pero los hechos hablan solos y las marcas europeas respirarán aliviadas si esto sale adelante.

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