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Muchas provincias, en alerta por fuertes precipitaciones

La alerta de la DGT: los 3 gestos que te pueden librar de un accidente en caso de circular sobre lluvia

Las precipitaciones en forma de lluvia y granizo pueden ser un incordio para algunos ciudadanos, pero lo más grave es el peligro que suponen para una circulación segura y tranquila por carretera.

Lluvia en la carretera

Lluvia en la carretera Lluvia en la carretera

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En los últimos días hemos visto como desde los servicios de información se ha insistido en la presencia de fuertes precipitaciones en buena parte del país, precipitaciones en forma de lluvia que si bien suponen un incordio para algunas personas y una molestia para la práctica de algunas actividades, suponen también un riesgo en el terreno de la seguridad vial.

La llegada del verano suele ir aparejada a la presencia más habitual de fuertes tormentas, tormentas que descargan de manera intensa sus precipitaciones, en un lapso de tiempo relativamente corto, una situación que puede pillar por sorpresa a más de un conductor, poniendo en riesgo su seguridad si no sabe reaccionar correctamente. La DGT ha decidido recordar la importancia de evitar encontrarse en una situación conocida como "acuaplaning", un peligroso momento en el que hay que saber cómo actuar.

El acuaplaning, un peligroso enemigo para el conductor

El acuaplaning es un fenómeno que supone la pérdida de contacto del neumático con la calzada, una pérdida de contacto que se produce cuando la banda de rodadura del neumático es incapaz de evacuar todo el agua que está pisando. Esto sucede cuando la velocidad de circulación es excesiva, aunque también puede deberse a una banda de rodadura desgastada o a una presión inadecuada del neumático, que provoque una deformación en la "huella" del mismo.

Si nos encontramos ante una situación de acuaplaning, el vehículo deja de obedecer a nuestras órdenes con el volante. Es entonces cuando debemos saber actuar de manera rápida y contundente, siguiendo estos tres pasos:

  • Sujetar el volante con fuerza: pese a que en ese momento no tenemos control sobre la dirección, debemos mantener el volante recto firmemente para maximizar la superficie de contacto del neumático y recuperar cuanto antes la adherencia.
  • Soltar los pedales: ni acelerar, ni frenar. La manera más efectiva y rápida de recuperar el control sobre el vehículo es dejarlo rodar y aplicar el menor "estrés" posible sobre los neumáticos.
  • Correcciones suaves: cuando notemos que el vehículo comienza a recuperar el agarre podremos comenzar a realizar correcciones, pero únicamente de manera suave y controlada. Pegar un volantazo porque nuestra trayectoria se ha desplazado no nos traerá nada bueno.

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