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SEGÚN ALD AUTOMOTIVE

Alerta, carretera peligrosa: cómo reconocerlas para evitarlas

A la hora de realizar un trayecto, por mínimo que sea, conocer el terreno ayuda a que el desplazamiento sea más seguro.

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Según los análisis de la Dirección General de Tráfico, el estado de las vías por las que circulamos influye de forma directa en la seguridad vial del conductor. No en vano, hacerlo por un firme en buen estado puede llegar a reducir a la mitad las posibilidades de sufrir un accidente. Sin embargo, en la red vial los baches, las irregularidades, las grietas… son una constante. Así puedes reconocer una carretera en mal estado para evitarla. VER VÍDEO.

Según el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, España tiene (a 31 de diciembre de 2018) 165.624 kilómetros según la última medición realizada con carácter oficial. En ellos podemos encontrar diversos puntos negros y tramos de concentración de accidentes: no en vano, según la Asociación Española de la Carretera (AEC), 1 de cada 13 kilómetros de esta red tiene deterioros relevantes en más del 50% de su superficie. El mismo organismo desvela que el deterioro del pavimento es la principal causa del 94% de los accidentes ocasionados por el estado de la vía.

Cómo reconocer una carretera peligrosa

Por lo tanto, identificar este tipo de carreteras peligrosas se antoja clave para tener un viaje seguro. Algo especialmente relevante en esta época del año en la que el escenario por el que circulamos, muchas veces, está influenciado por una serie de condiciones climatológicas adversas. Tal y como explica ALD Automotive, hay una serie de características que aumentan la peligrosidad y que nos ayudan a reconocer los tramos que es recomendable evitar.

Antigüedad

Obviamente, cuanto más nueva sea la vía mejores condiciones presentará para la circulación de vehículos. Además, lo lógico es que cuente con carriles más amplios y mejor sistema de señalización.

Localización

Este factor tiene especial influencia por la climatología de la zona en la que está ubicada la calzada: la habitual presencia de precipitaciones (agua y nieve), nieblas, hielo… provoca un mayor riesgo de incidencias por la baja visibilidad y las condiciones de circulación.

Intensidad

Aquellas vías por las que circulan una mayor cantidad de vehículos son más peligrosas porque presentan un mayor desgaste del firme y, además, aumentan las probabilidades de sufrir un percance.

Trazado

Su morfología influye en la circulación: número y forma de las curvas, presencia de rectas, pendientes o badenes…

Mantenimiento

Por último, el cuidado de la calzada juega un papel fundamental para disminuir el riesgo al volante. Algo en lo que también influye una correcta

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