La bicicleta puede ser una de las grandes beneficiadas de la movilidad posterior al coronavirus. Al ser un vehículo que permite la movilidad individual, son muchos los que ya se plantean si podrían utilizar esta fórmula a partir de ahora para trasladarse a su puesto de trabajo. Además, permite evitar las aglomeraciones que sí aparecen en el transporte público.

Según una encuesta de acierto.com, el 60% de los españoles nunca se había planteado desplazarse en bicicleta al trabajo o a clase. Una buena parte de ellos (un 41%), descartó esta posibilidad por la peligrosidad que conllevaba. Pero con la perturbación provocada por la COVID-19 y las medidas que algunas ciudades han anunciado para favorecer la movilidad a pie y en bicicleta podrían fomentar un mayor uso de este vehículo.

Un seguro puede ser recomendable

Si decides empezar a moverte regularmente en bicicleta, es bastante importante estar protegido ante posibles eventualidades. En el mercado existen ya diferentes opciones de seguros que incluyen los accidentes ciclistas.

También es posible encontrar coberturas similares a las todo riesgo que suelen ofrecerse para otro tipo de vehículos, como la reparación de un pinchazo, por ejemplo, pero mucho más económica. Son muchas las compañías que ofrecen ya seguros concretos para ciclistas e incluso existen algunas firmas especializadas en este tipo de seguros.

Estas, por ejemplo, incluyen de serie la responsabilidad civil extracontractual, pero también otras garantías como la asistencia en viaje, defensa jurídica y servicio de orientación médica telefónica. En cuanto a la asistencia médica por accidente, se puede ampliar la póliza para incluir esta garantía de manera opcional, por lo que cubrirían los gastos (inclusive la hospitalización y la cirugía reparadora) en caso de accidente, indemnizaciones en caso de invalidez por accidente o fallecimiento.

Entre las opciones de cobertura, también pueden incluirse los ciclistas de montaña, para los que existen seguros específicos, pero también les puede ocurrir todo lo contrario: los excluyen de sus pólizas de accidentes personales. En el primer caso hay que tener en cuenta que las primas suelen ser superiores porque esta disciplina implica coberturas que un ciclista urbano nunca usará, como la garantía de rescate y salvamento, según explican desde acierto.com.