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El coche sin conductor ya está aquí: el coche autónomo en 10 preguntas y respuestas

El coche sin conductor ya está aquí: el coche autónomo en 10 preguntas y respuestas

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David Villarreal | Madrid
| 28.02.2018 08:46
Es probable que últimamente hayas oído hablar del coche autónomo, una tecnología que está en boca de todos, y en la cual los fabricantes están invirtiendo grandes sumas de dinero. De momento, por suerte o por desgracia, no es posible acudir a un concesionario para comprar un coche que sea capaz de llevarnos hasta nuestro destino sin necesidad de conductor. De hecho, las apariciones de diferentes coches autónomos en prensa y publicidad responden sobre todo a estrategias de comunicación y marketing por generar expectación ante una tecnología que va a llegar, pero ante la que aún se cierne un futuro incierto. En los relatos de Asimov, y su historia corta Sally, publicada en 1953, el gran Isaac ya nos hablaba de un futuro en el que las carreteras estarían dominadas por coches autónomos, con cerebros positrónicos (una unidad central de proceso, a modo de cerebro, concebida por Asimov) y lo que aún es más preocupante, con cierta conciencia. En cualquier caso, y por increíble que resulte, el futuro del coche autónomo plantea conflictos legales, y dilemas éticos, que definitivamente no están tan alejados de la ficción dibujada por Asimov en sus relatos, las leyes de la robótica, y la inteligencia artificial.

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1. ¿Existen coches autónomos, propiamente dichos? Efectivamente existen. Y en realidad están entre nosotros. El pasado 23 de noviembre vimos como un coche autónomo del grupo PSA Peugeot Citroën, basado en un Citroën C4 Picasso, realizaba el trayecto entre dos de las fábricas de la marca en España, la factoría de Vigo y la de Villaverde, 599 kilómetros sin conductor. Estados como California se han convertido en la referencia de la puesta a punto y las pruebas de los primeros coches autónomos. Volvo ya ha iniciado la senda para el arranque de un programa piloto que pondrá a rodar 100 coches autónomos en las calles de Gotemburgo, en Suecia. Pero aún hablamos de prototipos, lejos de su llegada a los concesionarios. Modelos experimentales que son manipulados con sumo cuidado por los probadores e ingenieros de las marcas. 2. ¿Está permitida la circulación de un coche sin conductor? España, como otros países, ya ha comenzado a expedir los primeros permisos para coches autónomos. En cualquier caso, no hablamos de permisos para todos los públicos. De momento se trata de permisos puntuales, destinados a las pruebas y el desarrollo de coches autónomos. Permisos que exigen seguros de responsabilidad civil millonarios. Y permisos que, entre otros requisitos, obligan a que esté un técnico permanentemente en el puesto del conductor - aunque deje que la tecnología se encargue de dirigir los controles del vehículo - para tomar los controles inmediatamente en caso de que se produzca alguna incidencia. El cuello de botella del desarrollo del coche autónomo probablemente será el establecimiento de permisos al alcance de cualquier conductor.

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3. ¿Por qué se retrasará tanto la homologación de los coches autónomos? Esencialmente porque estamos ante una tecnología que genera mucha desconfianza. Es cierto que aún serán necesarias muchas pruebas para garantizar su seguridad. En cualquier caso, a largo plazo, se espera que la llegada de los coches autónomos suponga una nueva era para el transporte rodado, en la que los accidentes podrían minimizarse, o incluso desaparecer por completo. El problema está en que los coches autónomos aún deben demostrar, sin que exista ninguna duda al respecto, la fiabilidad de su tecnología. Y, por qué no decirlo, han de existir legisladores con suficiente amplitud de miras para aprobar su homologación, y por ende su comercialización. 4. ¿Qué tecnología emplea un coche autónomo? Si hablamos de su hardware, de los dispositivos que facilitan su funcionamiento, un coche autónomo es relativamente sencillo, no más complejo que cualquier coche moderno bien equipado. Un coche autónomo necesita un buen sistema de navegación GPS, un estándar en la actualidad; un sistema de sensores y radares, similar al utilizado en controles de crucero adaptativo, o avisadores de cambio de carril; y cámaras con capacidad para analizar imágenes, no muy diferentes a las que identifican señales de tráfico, o hacen que algunos coches frenen automáticamente para evitar atropellar a un peatón. La gran complejidad del coche autónomo está precisamente en su lógica de funcionamiento, en el software. Los coches autónomos han de responder inmediatamente a un gran número de estímulos externos, reaccionar con rapidez, y tener en cuenta que la carretera la comparten con otros coches pilotados por conductores humanos, que por desgracia somos mucho más imprevisibles que una máquina. De ahí que de cara al futuro se estén ideando lógicas complejas de computación, coches capaces de “aprender” de su experiencia y la de otros coches autónomos conectados en la “nube”, e incluso técnicas propias del ámbito de la inteligencia artificial.

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5. ¿Cómo será la convivencia entre conductores y coches autónomos? Una de las experiencias más completas de conducción autónoma realizadas en el mundo es precisamente la que está llevando a cabo Google en Mountain View, California; y Austin, Texas. En estos años, los coches autónomos de Google han recorrido más de un millón de millas, 1,6 millones de kilómetros. Desde este año, Google proporciona un informe mensual sobre el funcionamiento y los incidentes en los que se han visto involucrados sus coches autónomos. Google dispone de una flota de 23 Lexus RX 450h con tecnología autónoma y otros 30 prototipos, rodando por las carreteras de Texas y California. Actualmente las pruebas han alcanzado un ritmo en el que sus coches autónomos recorren en carreteras públicas entre 16.000 y 24.000 kilómetros, en modo autónomo, cada semana. Se tiene constancia de situaciones un tanto absurdas, como la de un ciclista que fue testigo de como un coche autónomo se veía inmerso en un bucle infinito, cediéndole continuamente el paso. En 6 años de pruebas, se han reportado 17 accidentes leves, en los que se han visto involucrados un coche autónomo de Google, y otros conductores. En ningún caso el accidente fue provocado por el coche autónomo, y en la mayoría de los casos, fueron accidentes provocados por conductores que no respetaron su prioridad de paso, o colisionaron por alcance. 6. ¿Cómo puede el coche autónomo revolucionar la seguridad en carretera? Los defensores de la tecnología, y sobre todo los fabricantes, abogan por la capacidad de un coche autónomo para acabar con cualquier resquicio a distracciones. Un coche autónomo no se distrae, ergo no puede sufrir un accidente por esa distracción, que por desgracia son los siniestros más comunes en nuestras carreteras. Marcas como Volvo se han propuesto el reto de conseguir que sus coches sean infalibles, y nadie pueda fallecer en un vehículo de su marca, en un plazo realmente corto, en 2020. Y pretenden conseguirlo, entre otras cosas, gracias a la conducción autónoma. Un coche autónomo, por construcción, está creado para respetar la ley, y proteger la vida de un humano, ya sean sus pasajeros, u otros usuarios de la vía. Lo que nos lleva directamente a regresar a los temas de Asimov.

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7. ¿Qué tiene que ver Asimov y las leyes de la robótica con el coche autónomo? Los conductores hemos de tomar decisiones que en ocasiones son muy complejas, como la de chocar contra un guardarraíl o un árbol, como la de chocar contra otro coche o atropellar a un peatón. De manera que, siguiendo la compleja lógica que requiere un coche autónomo, es probable que estos deban emplear unos algoritmos destinados a tomar decisiones éticas. Decisiones tales como proteger la vida de sus ocupantes ante todas las cosas, o incluso la capacidad para decidir en milisegundos si resulta preferible evitar el atropello de un niño que acaba de cruzar la carretera corriendo, y sin mirar, para coger su balón, y chocar contra un árbol, aún teniendo en cuenta que pueda producir heridas a sus ocupantes. Creo que este es un ejemplo muy ilustrativo de la complejidad que alcanza la tecnología autónoma. 8. ¿Por qué es tan importante la inteligencia artificial? El ejemplo anterior es solo la punta del iceberg. ¿Cuántas experiencias puede acumular un conductor que a lo largo de su vida ha recorrido millones de kilómetros? Para conseguir que un coche autónomo sea capaz de anticiparse a las eventualidades que se produzcan en su entorno, especialmente las que son responsabilidad de un coche autónomo, estos han de ser capaces de acumular esa experiencia, crear lógicas de comportamiento repetibles, y a ser posible compartirlas con otros coches autónomos, de manera que el coche autónomo que compramos las pasadas navidades sea más seguro, eficiente, y fiable, un año después.

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9. ¿Cuándo veremos los primeros coches autónomos en los concesionarios? Aunque hay fabricantes que anticipan que sus primeros coches autónomos llegarán en un plazo muy corto, incluso antes de 2020, es prudente imaginar que la tecnología aún puede retrasarse unos años más. Y eso incluso planteándonos el mejor de los casos. Hay desarrolladores que temen que un accidente grave que sea responsabilidad de un coche autónomo en fase de pruebas, o incluso un accidente que no esté relacionado con la propia tecnología, sino con un mal uso de sistemas semi-autónomos, o pilotos automáticos, como el de Tesla, puedan generar tantas dudas al respecto de la tecnología que su uso se retrase durante años, o incluso décadas. 10. ¿Por qué generan tantas dudas los coches autónomos? Principalmente por todo lo que hemos mencionado en este artículo, por el hecho de que la lógica de funcionamiento de un coche sin conductor sea realmente compleja, e implique haber tenido en cuenta infinidad de variables. Imagina que un coche autónomo no solo tiene que ser capaz de identificar una vaca en medio de una carretera, sino también un mastín, o un bebé. Y no solo eso, como circulamos siempre por carreteras de montaña sabemos que un ciervo puede saltar en medio de la carretera en cualquier momento, pero su comportamiento no ha de ser necesariamente el mismo que el de una vaca, un alce, o un canguro. Este ejemplo, de nuevo, nos recuerda la cantidad de factores que ha de tener en cuenta un coche autónomo. Es por eso que el gran cuello de botella, muy probablemente, estará en el establecimiento de legislaciones nacionales que permitan su comercialización. Es probable que en sus inicios exijan una formación específica en el usuario, e incluso que siempre se requiera que este permanezca detrás del volante y continuamente supervise el funcionamiento de su coche para tomar los mandos en caso de incidencia. También es probable que los seguros que deba contratar sean el coste económico más elevado, incluso superior al del coche, que deba asumir un usuario de un coche autónomo. Para aportar tranquilidad, y confianza acerca de su tecnología, ya hay fabricantes que incluso están hablando de garantizar al 100% que sus vehículos autónomos no sufrirán accidentes, haciéndose cargo de cualquier accidente que sea responsabilidad de su tecnología. En definitiva, un campo increíble y realmente interesante el de los coches autónomos, ¿no crees?

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