40 AÑOS DE SU FALLECIMIENTO
De una idea disparatada a icono mundial del motorsport, la historia del aventurero padre del Dakar, Thierry Sabine
Thierry Sabine creó el Dakar como una aventura destinada a convertir en espectáculo el drama de un rally de supervivencia en el corazón de África y en sus dunas dejó la vida hace justo 40 años.

Publicidad
Aventurero, apasionado de África y del deporte del motor, carismático líder y empresario, mediática figura francesa, Sabine falleció en un accidente de helicóptero en la noche del 14 de enero de 1986 junto a otras cuatro personas.
El aparato seguía las luces de uno de los competidores en medio de una tormenta de arena en el desierto de Mali, entre Niamey y Rhrous por donde transcurría la octava edición del rally que él había fundado y dirigido con mano de hierro.
Acabó estrellado en una duna en la que horas más tarde los equipos de rescate encontraron los restos del helicóptero y los cadáveres de sus cinco ocupantes, entre ellos el del cantante Daniel Balavoine, que dirigía las operaciones humanitarias del rally por encargo de Sabine.
Pese a la emoción que envolvió a la caravana del que ya por entonces era el más famoso y polémico rally por etapas del mundo, la carrera continuó hasta su final, como había deseado su fundador, deseoso de elevar el drama a la categoría de espectáculo.
Fallecido a los 36 años, dejó tras de sí una estela de aventura, primero como piloto y luego como organizador, pero también una inédita capacidad para crear eventos de alto nivel, que cristalizaron en el Dakar a partir de 1978.

Su fuerte carácter contribuyó a la emergencia de una carrera que en sus primeros años contaba con una fuerte oposición, descrita como el capricho de unos privilegiados que pretendían divertirse sobre la pobreza africana.
Sabine profesionalizó su organización y la dotó de una fuerte repercusión mediática, sobre todo invitando a famosos, al tiempo que le dio una dimensión humanitaria para acallar las críticas.
Cumplió así su sueño, el que tuvo durante una etapa del Abiyán-Niza, una carrera de aficionados en la que participaba en su segunda edición al manillar de una Yamaha XT 500, hasta que en la novena etapa se perdió en la frontera libia y durante tres días permaneció en medio del desierto esperando la muerte, antes de ser rescatado.
Aquella experiencia le transformó profundamente y le condujo a crear una prueba extrema en el desierto africano con una máxima: "Entusiasmar a quienes se embarcan en la aventura y hacer soñar a quienes no lo hacen".
El 26 de diciembre de 1978 se lanza el primer 'Paris-Dakar' a los pies de la torre Eiffel con 80 coches y 97 motos camino de las dunas africanas. Tres años más tarde fueron casi 500 participantes los que partieron de la plaza de la Concordia de París y en 1986 más de 600 los que lo hicieron desde el palacio de Versalles.
Pese a la oposición de ecologistas, de la Federación Francesa de Automóvil y de las autoridades que ponían trabas a la organización, el rally fue cobrando fuerza y sobrevivió a la muerte de su fundador, después de que su padre, Gilbert, tomara el relevo tras su muerte para mantener viva la llama que había prendido su hijo.
Publicidad





