Un devorador de asfalto. Hyundai ha apuntalado su estrategia deportiva durante los últimos años con propuestas extravagantes e irreverentes que han ido poco a poco adaptando la imagen de la firma surcoreana a una más dinámica. En 2014 nacía el concepto RM (siglas de 'Racing Midship'), un deportivo con alma de compacto y configuración mecánica muy exótica: un motor en disposición central-trasera que muy pocos se atrevieron en llevar a la producción.

El concepto se ha seguido desarrollando, partiendo del RM14 hasta el vehículo mostrado en teasers en 2016 bajo el nombre de Hyundai RM16. Incluso se le pudo ver rodando sobre el asfalto del Circuito de Nordschleife bajo un gran camuflaje que ocultaba prácticamente por completos sus formas. No se volvió a saber nada más acerca de esta propuesta conceptual hasta el 2019, cuando Hyundai desvelaba el RM19 ataviado con la librea que han empleado los Hyundai i20 WRC en su camino hasta el Campeonato del Mundo de Rallies.

Hyundai RM19 | Hyundai

Aunque ya han pasado tres años desde la presentación en sociedad del RM16, tanto las formas como el concepto se ha mantenido con el tiempo. En este caso ha sido Hyundai Motorsport la que ha tenido mucho que decir en esta evolución al ceder uno de los motores turbo de 2.0 litros que ya emplea en la actualidad el Hyundai i30 N TCR que compite en la Copa del Mundo. El propulsor ha sido afinado para alcanzar hasta 390 CV de potencia al saltarse las limitaciones del Balance of Performance, aunque de nuevo ha abandonado el vano motor de la parte frontal para establecerse justo detrás de los asientos del piloto y copiloto.

Precisamente, el tren motriz recupera lo ya visto con el Renault Mégane RS Trophy de la copa monomarca y que será también, salvando las distancias, protagonistas del Hyundai Veloster N E-TCR eléctrico que competirá frente el Cupra e-Racer dentro de la nueva competición de turismos alimentados por baterías que está preparando Marcello Lotti para su debut en 2020. Hyundai apunta a que estamos frente a un prototipo a medio camino entre la calle y la competición tal y como demuestran su alerón sobredimensionado y su difusor trasero, además de la ausencia de una jaula de seguridad en un habitáculo que cuenta con numerosos elementos derivados de las carreras, entre ellos el volante multifunción.