El 31 de octubre era la fecha de corte para que los equipos de la parrilla, los responsables de la Fórmula 1 y la FIA se pusieran finalmente de acuerdo acerca del reglamento de 2021. Entre otras cosas, quedaba por aprobar los detalles del nuevo monoplaza, un cambio de diseño radical que tendrá como gran protagonista el efecto suelo, con lo que se pretende derivar esa dependencia de la carga aerodinámica que genera el alerón delantero y la zona de los bargeboards al trabajo que realizarán las canalizaciones por debajo del vehículo.

La intención primaria por parte del equipo de trabajo de Liberty Media y de la Federación, dirigidos en este caso por Pat Symonds, era el de conseguir que los monoplazas puedan rodar más cerca el uno del otro, con la confirmación de que las simulaciones de este nuevo diseño permiten reducir la pérdida de carga aerodinámica en estas situaciones de forma sustancial. El flujo de aire que desprenderá cada coche será menos turbulento y la estela saldrá en un ángulo más alto, lo que por tanto afectará menos al coche que rueda inmediatamente detrás.

Los datos son prometedores: en el aire sucio de otro automóvil, una máquina 2019 podría perder más del 40% de carga aerodinámica. En un automóvil 2021, esto se reduce a alrededor del 5% cuando hay una distancia de tres coches entre ambos competidores y del 15% cuando dicha distancia se reduce a la longitud de un monoplaza. Habrá otros elementos que además mejorarán que haya carreras más competidas, entre las que se encuentra la introducción de los nuevos neumáticos de perfil bajo con llantas de 18 pulgadas, los cuales al tener unas paredes laterales más rígidas limitarán el balanceo del monoplaza respecto a las actuales gomas que se utilizan en la Fórmula 1.

Cambio radical de imagen debido a la simplificación de los diseños. El alerón delantero ya había perdido gran parte de sus aditamentos aerodinámicos extra, pero ahora el morro también se espera que vaya en consonancia, mientras que el alerón trasero será más grande y podría introducir un anclaje por la parte superior en lugar de la inferior. Si se mantiene el Halo como elemento de seguridad, la silueta lateral de los monoplazas se verá afectada por la desaparición de todo el trabajo de aero que se había realizado en la zona de los bargeboards y de los pontones. Incluso los retrovisores no tendrán el aspecto aerodinámico que nos ha acompañado durante los dos últimos años.

Toda esta carga aerodinámica se verá sustituida por la función de los canales inferiores y el conocido efecto suelo, el cual se encargará de pegar el monoplaza al asfalto y que limitará por tanto la gran cantidad de flujo turbulento que hasta ahora generaban todos estos elementos y pequeños aletines. En las ruedas, se introducen dos nuevos redireccionadores de flujo en el eje delantero que pretenden también estabilizar y apartar la estela generada por los neumáticos, mientras que las llantas lenticulares hacen su regreso, ocultando los diseños de llantas que habíamos visto hasta ahora en los test de Pirelli y los frenos, también más grandes, con dimensiones máximas que pasan de los 278mm a 330mm.