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El techo presupuestario ha bajado aún más respecto a la propuesta inicial

La Fórmula 1 pacta para asegurarse el futuro en tiempos de pandemia

Las escuderías, junto a la FIA y Liberty Media, llegaron a un acuerdo con el fin de conseguir reducir los costes y aumentar la igualdad competitiva en pista los próximos 5 años

Portada - La fábrica de Red Bull completamente vacía

Red Bull Content Pool Portada - La fábrica de Red Bull completamente vacía

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La Fórmula 1 salvó este viernes su primera reválida. El campeonato, que espera paciente a que la acción se reanude el próximo mes de julio con dos carreras en el feudo de Red Bull, en Spielberg, Austria, firmaba un acuerdo para tratar de minimizar el riesgo para que el Gran Circo entre en peligro. Con Mercedes-AMG F1 a la espera de la decisión de Daimler, los rumores en torno a Renault y la posibilidad de que Williams y McLaren tengan que avalar con sus colecciones de coches e instalaciones la inyección de dinero de terceros, la situación de una parrilla con solo 10 escuderías parecía tambalearse y con ella, el resto de la serie intercontinental.

Después de semanas de reuniones y negociaciones, los 10 equipos que conforman en la actualidad el Mundial de Fórmula 1, junto a la FIA y a Liberty Media parecen haber llegado a un acuerdo para situar el techo presupuestario para la temporada 2021 en 145 millones de dólares, 30 millones menos que la primera propuesta que había llegado a las manos de la FIA. Este límite será reducido gradualmente en los próximos años, pasando a ser de 140 millones de dólares en 2022, año en el que está previsto que se introduzca los nuevos monoplazas, mientras que de 2023 a 2025, el montante del que dispondrá cada escudería se reduciría hasta los 130 millones de dólares.

El equipo campeón en 2020 perderá capacidad de desarrollo
El equipo campeón en 2020 perderá capacidad de desarrollo | Daimler

Con todo ello, en estas cifras se espera que haya ciertos gastos que no se tendrán en cuenta, comenzando por el sueldo de los pilotos, así como el de tres de los cargos que más cobren dentro de la plantilla del equipo o las labores promocionales. Tampoco se recapitularán los costes de los fabricantes de motores, e incluso los constructores como Ferrari o Red Bull que venden sus piezas a otras estructuras, también se descontará los gastos de desarrollo y fabricación de las mismas, contabilizándose únicamente en el montante de las escuderías que las compran.

Buscando una Fórmula 1 más igualada:

El otro punto más importante de la reunión que se realizó este pasado viernes de forma telemática es que precisamente se ha llegado a un acuerdo para que los equipos con peores rendimientos dispongan de más tiempo de desarrollo de cara a la temporada siguiente y siempre dependiendo de su resultado en la clasificación final del campeonato anterior. En 2021 por tanto se tendrán en cuenta las posiciones de 2020, por lo que el campeón optará a una cuota total fijada por reglamento para el uso del túnel del viento y del CFD del 90%, creciendo para el resto en un 2,5% dependiendo de su puesto, hasta llegar al último que dispondrá de 112,5%.

La fábrica de Red Bull en Milton Keynes
La fábrica de Red Bull en Milton Keynes | Red Bull Content Pool

Esta diferencia será aún mayor a partir de 2022 ya que el campeón tan solo contará con un 70% de esta cuota, mientras que el farolillo rojo gozará de un 115%, aumentándose la diferencia entre puestos en un 5% con el fin de que la campaña de 2023 la batalla sea mucho más equitativa a pesar de las grandes diferencias de rendimiento actuales y de las brechas en cuanto a recursos tecnológicos y humanos que puede haber entre los equipos de cabeza y los que ocupan el vagón de cola.

Aunque todavía tiene que ser aprobado por el consejo Mundial del Motor, estos cambios se sumarán a la decisión de retrasar el reglamento técnico una temporada, en principio hasta 2022, a la utilización en 2021 de los coches de 2020, los cambios en los formatos de carrera lo que resta de año facilitar que haya varios grandes premios en semanas consecutivas y las restricciones en el desarrollo de los motores que estarán en vigor durante los próximos dos años. Todo ello pretende reducir al máximo posible los costes sin que la Fórmula 1 pierda esa vitola de ser la cúspide tecnológica de la competición.

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