Fernando Alonso realizó en 2019 apenas cuatro apariciones como embajador de McLaren dentro de la Fórmula 1. Al asturiano se le pudo ver en los test de pretemporada y el GP de Bahréin, donde además tuvo la oportunidad de realizar los test posteriores a la carrera antes del largo parón que supuso su participación en Indianápolis y Le Mans. Tras ello, se dejó ver en Monza, delante de todos los tifosi, antes de despedirse, por ahora, del polo de la firma británica en Abu Dhabi, donde apenas realizó algunos actos publicitarios, dejando que Carlos Sainz y Lando Norris fueran los únicos protagonistas en la despedida de los de Woking.

Su contrato como embajador terminaba a finales de 2019, y sin renovación, Fernando Alonso ahora será plenamente independiente para poder negociar con su futuro, incluido para tratar su próximo reto en las 500 Millas de Indianápolis o para valorar un posible regreso a la Fórmula 1. Con Zak Brown y Andreas Seidl a la cabeza, en McLaren han hecho piña en torno a Carlos Sainz y Lando Norris, reforzándose además con la visión técnica y experiencia de Sergei Sirotkin, el cual llegó ya el año pasado como reserva y piloto de desarrollo y se espera que se mantenga también en la misma responsabilidad durante 2020.

Mientras tanto, Fernando Alonso ya se había dejado ver en casi más ocasiones como piloto Toyota que en su papel de figura visible del equipo McLaren, por lo que a prácticamente nadie en el paddock puede haber sorprendido esta decisión de no extender estas labores ahora que además Carlos Sainz está ganando peso como referencia del equipo. La participación de Fernando en eventos que han trascendido lo deportivo como la presentación del Toyota Supra en Estados Unidos o el primer evento público del Yaris GR.4, hacen que esa frontera entre sus distintas labores con McLaren y Toyota se haya quedado un tanto difusa a lo largo de los pasados 12 meses.

Un futuro que sigue en el aire a partir de 2021:

Tras un año con muchos fines de semana ocupados con la segunda parte de la Supertemporada del WEC y su preparación a contrarreloj para competir en el Dakar 2020, el año para el piloto ovetense comenzaba a una marcha mucho más relajada que la vivida en los 12 meses anteriores. Completado el rally-raid organizado por ASO, Alonso preparará en los próximos meses la disputa de las 500 Millas de Indianápolis, las cuales están programadas para el próximo domingo 24 de mayo.

Para ello todavía deberá anunciar el equipo con el que competirá, después de que la decisión de no renovar su puesto como embajador de McLaren lo sitúen un poco más lejos de la opción de competir para para los de Woking en la Indy500 al volante del tercer coche que acompañaría a las jóvenes promesas: Patricio O'Ward y Oliver Askew, decidiendo a su vez renunciar a James Hinchcliffe.

El propio Alonso reconocía durante la disputa del Dakar 2020 que no estaba interesado en competir a tiempo completo en las IndyCar Series, por lo que buscaría un asiento para estar entre los competidores que se jueguen en la clasificación su presencia en la recta del brickyard, apuntando prácticamente todas las miradas hacia Andretti Autosport, estructura que ya recibió en 2017 con los brazos abiertos al bicampeón del Mundo de Fórmula 1, con los que incluso llegó a liderar la carrera y cuyo principal impedimento para el acuerdo se encuentra en el motorista asociado a los de Mario Andretti, Honda.

A partir de ahí, con la llegada del verano, tocará evaluar posibilidades y entre ellas las de regresar a la Fórmula 1 dependiendo de las puertas que puedan quedar abiertas en un año en el que finalizan contrato con sus respectivas escuderías nombres como Valtteri Bottas, Sebastian Vettel o Lewis Hamilton, mientras que Max Verstappen y Charles Leclerc ya han sido atados por sus respectivos equipos. El plan B vuelve a estar en la resistencia, con la posibilidad de competir en Le Mans bajo el nuevo reglamento de los Hypercars y después de la confirmación de que a Toyota y a Aston Martin también se unirá Peugeot, aunque todavía sin fecha de debut.