A falta de dos etapas y todavía con la segunda parte de la etapa maratón por delante, la organización había metido el miedo en el cuerpo a los competidores al prometerles casi un centenar de dunas para abrir boca en un día con 379 kilómetros competitivos. A ellos salían Carlos Sainz y Lucas Cruz en primera posición en el orden de salida entre los coches, obligados a mantener el tipo frente a Stéphane Peterhansel y Nasser Al-Attiyah sabiendo que ambos estaban muy atrás en la partida y que, por tanto, ambos tendrían muchas más trazas para seguir.

Aun así, el trabajo realizado por Sainz y Cruz daba sus resultados y si bien no podían pelear por lograr su quinta victoria de etapa, sí que contenían la sangría de tiempo que se dejaban respecto a sus dos máximos rivales. Peterhansel le daba un bocado a la diferencia de 8 minutos y 3 segundos respecto a sus compañeros de equipo, mientras que Nasser y Mathieu Baumel terminaban a 10 segundos del tiempo de Monsieur Dakar, el cual empataba a cuatro triunfos parciales con el madrileño, algo de lo que todavía no ha podido presumir el qatarí en esta edición.

Stéphane Peterhansel | X-RAID

Cuando solo restan 447 kilómetros de la última jornada, 374 de ellos cronometrados, Carlos Sainz y Lucas Cruz están más cerca del que puede ser su tercer tuareg, después de los conseguidos en 2010 con Volkswagen y en 2018 con Peugeot. En total son 10 minutos y 17 segundos los que tiene de margen sobre Al-Attiyah y 10:23 respecto a Peterhansel. Tocará descansar durante las próximas horas, ya que la noche ha sido muy corta y además ha obligado a la pareja española a trabajar para reparar el frontal del MINI JCW Buggy que se había dañado ayer al caer de una duna.

Salvada la etapa maratón para los de cabeza, tanto Peterhansel como Al-Attiyah han llegado a la meta dando por perdida la lucha por la victoria, apuntando el francés a que “luchamos mucho, presionamos todo el día y ganamos algo de tiempo, pero no lo suficiente. Ahora, si Carlos puede traerlo a casa, será genial para el equipo”, mientras que el qatarí dejaba un contundente: “Pagamos un precio muy alto por nuestro error ayer. Ahora lucharemos contra Stéphane por el segundo lugar”. Seguramente ninguno de los dos piense arrojar la toalla hasta el último metro de mañana.

Nasser Al-Attiyah | TOYOTA

En cuanto a Fernando Alonso y Marc Coma, consiguieron reparar muchos de los desperfectos más graves que resultaron de las dos vueltas de campana dadas en la primera parte de la etapa maratón, aunque han estado lejos del ritmo de los pilotos de cabeza, encajando otros 16 minutos y siendo octavos, tras Yazeed Al-Rajhi y Giniel de Villiers. El asturiano es 13º de la general, aunque tendrá muy difícil recortar la hora que le lleva de ventaja el piloto chino del Grupo Geely, Wei Han, el cual terminó justo detrás de Alonso la etapa undécima.

Honda, a punto de cerrar una sequía que dura desde 1989:

En motos, la situación se ha apretado todavía más después de que el equipo Honda haya apostado por una estrategia conservadora para esta segunda parte de la etapa maratón. Ricky Brabec, que llegaba a este penúltimo día con 25 minutos de margen sobre Pablo Quintanilla, vería reducida su renta al frente de la general a apenas la mitad, mientras que Toby Price y Matthias Walkner se sitúan a menos de media hora del estadounidense de HRC para tratar de perpetuar por un año más la racha de 17 victorias consecutivas de KTM.

De esta forma, Brabec tratará de dar el primer tuareg para Honda en más de 30 años, saliendo muy atrás en la última jornada con 374 kilómetros competitivos y 13 minutos y 56 segundos de renta sobre el chileno de Husqvarna y más de 22 minutos con el defensor del título, Toby Price. Tras ellos, gran resultado de Jaume Betriu que lograba ser 13º, justo por detrás de Joan Barreda, al que abrir pista y hacer labores de equipo lo han retrasado, sacándolo del podio provisional y haciéndole caer a la quinta plaza de la general. Laia Sanz por su parte es 17ª y está a apenas 10 minutos del Top15 que se marcó como referencia.