El español se perderá las 500 Millas en 2019

El español se perderá las 500 Millas en 2019

Así fracasaron McLaren y Fernando Alonso en Indianápolis

Estas fueron las claves del hundimiento en el Brickyard.

Eloy Entrambasaguas
 |  Madrid | 20/05/2019
Mclaren Indy 2019
Mclaren Indy 2019 | Indycar Series

El 19 de mayo de 2019 ha pasado ya a la historia del automovilismo. Esa fecha quedará marcada en la carrera deportiva de Fernando Alonso y en el historial de McLaren después de que el piloto español quedara fuera de la edición número 103 de las 500 Millas de Indianápolis al ser incapaz de clasificarse para la gran cita de las IndyCar Series. Un hecho casi inexplicable cuando hablamos de un doble campeón del mundo y un equipo de Fórmula 1 con instalaciones que son la envidia de medio mundo. ¿Pero cómo ha terminado ocurriendo esto?

McLaren anunció que regresaría a Indianápolis con Fernando Alonso el pasado 10 de noviembre. A priori se trataba de un anuncio con mucho mayor margen que en 2017. Pero en aquella ocasión estaba todo atado. Se trataba de un coche de Andretti Autosport, con personal de Andretti Autosport y pegatinas de McLaren. Sólo había que poner el nombre, el dinero y el piloto. Aquí se anunciaba la intención de participar en las 500 Millas y la propia nota de prensa decía que se desvelarían más detalles cuando fuera oportuno.

Hasta diciembre no se anunció que el motor sería Chevrolet, algo obvio debido a las rencillas entre McLaren y Honda por el amargo acuerdo en Fórmula 1. Y McLaren optó por un enfoque más individualista que en 2017, dado que su objetivo último era explorar la posibilidad de competir con equipo propio y a tiempo completo en IndyCar. Sólo llegó a un acuerdo técnico de mínimos con Carlin, lo cual además suponía un retroceso importante con respecto a trabajar con Andretti. Ya no se trataba del equipo de referencia, sino de uno de media parrilla con sólo un año de experiencia. Lejos de los Andretti, Penske, Ganassi, Ed Carpenter... Lejos de optar al triunfo, lo que cualquiera esperaría de McLaren y Fernando Alonso.

MClaren Indy 2019 | Indycar series

Cierto es que McLaren contrató personal ex profeso para este proyecto en IndyCar. Gente que trabajó en lo que hoy es Ed Carpenter Racing (autores de las tres últimas poles en Indianápolis) o con Pratt and Miller, socio histórico en competición de Chevrolet. Pero el chasis principal sería montado en Woking, el personal de pista sería propio y al frente se encontraría Bob Fernley, recién fichado tras su salida de Force India, donde hizo un gran trabajo con pocos recursos pero sin tanto conocimiento de lo que es la IndyCar hoy por hoy. Posiblemente ahí se sentaron ya las bases del fracaso.

Aparentemente el test que McLaren realizó en Texas a principios de abril como primera toma de contacto con los óvalos fue bien. Pero allí emplearon un chasis montado por Carlin en Florida y sería sólo chasis reserva en Indianápolis. El test del 24 de abril en Indianápolis fue un desastre. McLaren tuvo problemas de batería y software, dando el tiro de gracia la llegada de la lluvia. Aun así Fernando Alonso pudo rodar lo suficiente como para estar a punto de completar su programa de refresco. Pero en un equipo que necesitaba acumular kilómetros como el comer fue un mal presagio.

Así se llegó a la semana previa a la clasificación sin la debida preparación. McLaren siguió acumulando problemas de alternador durante el primer día de pruebas. Para la jornada del miércoles estos parecían solventados y llegó el accidente. Un error de Fernando Alonso, que no tuvo en cuenta la pérdida de carga aerodinámica cuando se acercó a otro coche en curva. Pero también algo lógico cuando por fin probaba con el nuevo paquete aerodinámico. El problema vino sobre todo cuando la reparación necesaria destapó las vergüenzas de McLaren, incapaz de montar el chasis reserva en las siguientes 24 horas. Así, perdieron la tarde del miércoles y toda la jornada de jueves, quedando sólo la del viernes para completar el programa de test de toda una semana.

MClaren Indy 2019 | Indy

Ojo, aún así el coche no se mostró lento. Sí torpe, difícil de conducir, quizá con poca velocidad punta, pero Fernando Alonso alcanzó las 229 millas por hora de media con rebufo en la última vuelta del viernes y las 228 millas por hora sin rebufo el sábado por la mañana, en la sesión de prácticas previa a la clasificación. El batacazo de McLaren vino cuando mecánicos e ingenieros, desconocedores de todos esos pequeños detalles que importan a la hora de ser rápido en un óvalo, fueron incapaces de adaptar el coche a unas temperaturas en aumento y a rachas variables de viento. Todo ello implica ser muy fino en la puesta a punto y a los hombres de Woking les faltó el bagaje necesario como para dar en el clavo. Así, pese a múltiples intentos de clasificación, se quedaron a las puertas del Top 30 que significaba entrar en parrilla directamente. El 31º puesto obligaba a recurrir a la repesca.

Las luces de alarma estaban encendidas. Zak Brown y Gil de Ferran removieron cielo y tierra en el Indianapolis Motor Speedway para asegurarle una montura competitiva a Fernando Alonso. Encontraron asesoramiento técnico de última hora en Andretti. Pero los mecánicos fallaron al ajustar la altura del monoplaza, éste rozó en los peraltes y se tiró a la basura también la última sesión de entrenamientos previa a la repesca. Alonso tendría que jugárselo todo a una sola carta. Y no salió.

Ironías del destino, a McLaren la dejó fuera Juncos Racing. Un equipo propiedad del argentino Ricardo Juncos que se plantó en Indianápolis sin patrocinadores, cuyo coche se estrelló en la jornada del viernes y sus mecánicos lograron montar uno nuevo para la mañana del sábado tras una noche en vela y que decidió no salir a probar el domingo por la mañana para ahorrar motor. Una lección en toda regla.

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