¿En qué momento hemos aceptado como nueva tradición navideña al dichoso elfo? Un duende que hace trastadas de noche parece una broma pesada para que la carga mental de las madres explote antes de que llegue Nochebuena. Y lo sé, la presión es tremenda. Al final cedemos porque no queda otra y sumamos tantos deberías navideños que se convierte esto en una gymkana difícil de sostener. Calendarios de adviento de manualidades, con sorpresas cada día, decoraciones de revista, festivales de Navidad, planes infinitos y una infancia hiperestimulada que confunde la ilusión con el consumo desmedido.

¿Se puede estar harta de Navidad antes de que oficialmente comience? Se puede. Pero, claro, la pregunta es: ¿cuándo comienza realmente la Navidad? ¿En Nochebuena con la primera celebración? ¿Es el día de la lotería? ¿Cuando las niñas celebran el festival en el cole? Estas serían fechas razonables. Pero es que estamos saturadas de Navidad desde principios de noviembre, viendo turrones en el supermercado y decoración a cada paso.

El 86% de las madres declara en nuestro último estudio "El peso invisible de la maternidad" que soporta todas las tareas invisibles del hogar y del cuidado de sus hijos e hijas. Pues a este peso que no se ve y agota tantísimo, a esta carga mental que está a punto de desbordarnos cada día, súmale la Navidad y tienes como resultado: madres agotadas, que sobreviven como pueden, deseando que llegue pronto el 7 de enero.

¿Quién se encarga de organizar las comidas navideñas? ¿Quién se encarga de que todo esté listo? ¿Quién se ocupa de la decoración navideña, los regalos, las tradiciones, la ilusión y la magia? Nosotras, las mujeres y las madres.

Por eso en estas fechas, hay que exigir mayor corresponsabilidad, hay que bajar autoexigencia, hay que soltar cargas, tradiciones y simplificar. Vivir una Navidad real, auténtica, alejada de las imágenes perfectas de redes sociales, conectando con que nuestros hijos e hijas no necesitan tanto. Recordando la Navidad que tuvimos y teniendo claro que, sin las madres, la Navidad y la magia no existirían.

El problema es que no nos dejan vivir la Navidad cuando toca, con calma, poco a poco. Nos saturan tanto y tan pronto que acabamos empachadas antes de tiempo y el Suchard cada año más caro. Es que así no se puede…

Esta Navidad, huye a Malamadrear siempre que puedas. Porque nuestro disfrute también es importante y eso no viene en ningún calendario de adviento.

Firmado: una Malamadre saturada de Navidad a 11 de diciembre.