El verano nos trae muchas cosas buenas, no cabe duda. Terrazas, calor, más horas de sol, vacaciones, … Pero también trae otras cosas que nos recuerdan a veces la placidez del invierno. Y no hablamos del calor, los sofocos, o la famosa astenia primaveral. Seguramente muchos han vivido esta situación: hace calor, te quitas los zapatos y, al cabo de un rato, cuando vuelves a ponértelos, cuesta más o te aprietan.

Pies hinchados y piernas cansadas. Algo que mucha gente experimenta cuando el termómetro sube y pocos saben a qué se debe. Y, aunque parezca que es cosa de “personas mayores”, no hace falta tener tantos años para verse en esta situación. Por ejemplo, no solo con el calor, un viaje largo en avión, en tren o en coche.

Aunque no podemos negar que conforme pasan los años es normal que esta sensación en los pies se de con más frecuencia y no solo en viajes largos. También tras estar muchas horas sentados en la oficina o en días de descanso que hace mucho calor.

¿Por qué se me hinchan los pies y las piernas?

Como muchos estaréis pensando, la culpa es del calor. Cuando sube la temperatura se provoca una dilatación de los vasos sanguíneos, por lo que el retorno venoso se hace más difícil, y se acaba acumulando más líquido en la parte inferior del cuerpo. De ahí que se produzca la famosa “hinchazón”, o, como clínicamente se llama, edema.

No hace falta tener una enfermedad para sufrirlo. De hecho, con el calor, hasta la tarima de nuestras casas o las vías del tren se dilatan. Por eso es bastante habitual incluso en personas sanas.

Los expertos recomiendan para evitarlo no pasar mucho tiempo al sol, estar en espacios con mucho calor y buscar refugio en sitios frescos o con aire acondicionado. Si esto no fuera suficiente, también suele funcionar los baños de agua frío o, al menos, meter los pies y las piernas porque el frío actúa de forma contraria, constriñendo los vasos sanguíneos y facilitando que la sangre vuelva al corazón por las venas. Y, con ello, evitando que se acumule líquido en pies y piernas.

Alimentos contra las piernas hinchadas

La alimentación y los alimentos que comemos tienen influencia en casi todo lo que sucede en nuestro cuerpo. Y, aunque su efecto es limitado (no son medicamentos), es verdad que una dieta bien planteada puede ayudarnos a paliar este “efecto secundario” del verano.

Lo primero que debes saber es que el sobrepeso, tener una mala circulación y los años nos predisponen a tener un mal retorno de sangre al corazón, además de no consumir suficiente agua o pasarnos estos días con la sal. Pero, además de esto, prueba a incluir estos alimentos estos días de calor

Sandía

Como hemos dicho, la falta de hidratación puede favorecer la retención de líquidos y la sandía es una de las frutas que tienen una gran cantidad de agua en su composición. Además, tiene un cierto efecto diurético natural que, junto con los licopenos, antioxidantes naturales, ayuda a favorecer el flujo evitando el edema.

Tomate

Son muchos los estudios que hablan del papel de los antioxidantes en la prevención de los edemas y favorecen tener unos vasos sanguíneos saludables. Y si con la sandía hemos hablado de licopeno, si existe un alimento que es el rey de este fitonutriente, ese es el tomate. Contiene casi un 90% de agua y, además del licopeno, también contiene otros antioxidantes como la vitamina C, el selenio o betacarotenos.

Pepino

Otro alimento muy típico del verano, tanto en ensaladas como gazpachos, que es muy rico en agua y con acción diurética que ayuda a eliminar líquidos. A esto se le suma su contenido en azufre y silicio, dos minerales que ayuda a los riñones a la eliminación del ácido úrico y que también disminuyen la retención de líquidos en el cuerpo.

Alcachofa

Casi el alimento diurético por excelencia. Además, su contenido en ácido cafeico, antioxidantes, flavonoles, minerales y vitaminas le hacen un indispensable no solo en esta época del año, si no en cuanto tengamos oportunidad de comprarlos. De este vegetal hay estudios que hablan de su papel en la mejora de la función renal y del flujo de la bilis, ayudando a eliminar también retenciones de líquidos.

Espárragos

También son conocidos por su gran poder diurético fundamentalmente debido a su contenido en asparagina. De hecho, su efecto es conocido desde la época de los griegos y la antigua Roma, donde se consumía para aumentar la orina, limpiar lo riñones y evitar la formación de piedras en el riñón.