José Luis Martínez Almeida, Alcalde de Madrid, retiró ayer una placa a martillazos que recordaba a una víctima del nazismo que fue torturado por la Gestapo y encerrado en el campo de concentración de Sachsenhausen por defender la legalidad democrática en España como presidente del consejo de ministros durante la Segunda República. Esta es la síntesis de una cruda realidad. El consistorio madrileño de Almeida y Villacís ha elegido ponerse del lado de los criminales frente a las víctimas al vandalizar la placa en recuerdo a Francisco Largo Caballero.

Las acusaciones injuriosas contra Largo Caballero que han motivado la propuesta de Vox para retirar la placa a Francisco Largo Caballero están basado en la petición de extradición al régimen colaboracionista de Vichy por parte del juez franquista Blas Pérez González en el año 1941. Propaganda franquista dirigida a la represión de los defensores de la legalidad democrática que PP y Ciudadanos han firmado con la sangre de los reprimidos. El dirigente socialista acabó siendo torturado por la Gestapo en Lyon, dirigida por el carnicero Klaus Barbie, y en Berlín donde fue enviado para ser internado en el campo de Sachsenhausen. Una víctima del nazismo a la que Madrid ha maltratado el día del aniversario de su nacimiento.

El acto infame del alcalde de Madrid ha honrado a uno de sus predecesores que tuvo una relación muy íntima con los torturadores de Largo Caballero. El alcalde filonazi de Madrid, José Finat y Escrivá de Romaní, conde de Mayalde, que ocupó el bastón de mando de la ciudad de 1952 a 1965 y al que se conocía como el "alcalde represor". José Finat era íntimo amigo de Víctor Manuel Ortega Pérez, abuelo de Javier Ortega Smith, que ha sido el ponente de la moción contra Largo Caballero e Indalecio Prieto. Un amigo de la familia como José Finat tenía una relación muy profunda con la Gestapo y el actual consistorio de Madrid ha elegido bando siguiendo el legado del alcalde filonazi.

José Finat y Escrivá de Romaní antes de ser colocado por Franco como alcalde de Madrid fue director general de seguridad debido a la relación estrecha que había tenido con la Gestapo durante su estancia en la Alemania Nazi como embajador. El conde de Mayalde ordenó a los gobernadores civiles en mayo de 1941 la realización de una lista negra de judíos en España para entregar a Reynhard Heydrich como contraprestación en el caso de que España entrara en la Segunda Guerra Mundial, el conocido como "Archivo Judaíco" que sirvió a Heydrich para informar en la Conferencia de Wansee, donde se creó la Solución Final, del número total de judíos en España.

Las torturas usadas contra Francisco Largo Caballero por parte de la Gestapo son las que aprendió y aplicó José Finat y Escrivá de Romaní en la Brigada Político Social como máximo dirigente después de haberlas aprendido de Paul Winzer en su estancia como embajador en Alemania. Su relación íntima con los jerarcas nazis sirvió para que participara de forma activa en la entrega de Lluis Companys y Julián Zugazagoitia ya que fue el que ordenó a José Félix Lequerica que trajera a los dos líderes nacionalistas a España para ser ejecutados.

El acto de vandalización de la placa de Francisco Largo Caballero por parte del Ayuntamiento de Madrid posee una carga simbólica que trasciende la disputa cultural de la memoria histórica. Es un acto abyecto que vuelve a insultar la memoria de las víctimas históricamente maltratadas por parte de los que son dignos herederos de los criminales con sus actos, omisiones y elusiones. Una actuación que es continuación del borrado de los versos de Miguel Hernández de la tapia del cementerio de la Almudena que recordaba a las víctimas de la represión franquista. José Luis Martínez Almeida y Begoña Villacís son dignos heredero de los actos y crímenes del alcalde filonazi y han honrado la relación histórica del consistorio con la Gestapo maltratando la memoria de una de sus víctimas. Almeida y Villacís han elegido su lugar en la historia; el de los torturadores.