Los dos pacientes, de 61 y 65 años, comenzaron a usar este sistema en 2023 tras un breve periodo de entrenamiento hospitalario. Un año después, los resultados publicados en la revista Nefrología confirman que la modalidad es viable, eficaz y segura.

“Respaldan la viabilidad, eficacia y seguridad del uso de la hemodiálisis nocturna domiciliaria en España, una modalidad que posibilita un incremento significativo del tiempo semanal de tratamiento dialítico sin necesidad de alejar al paciente de su entorno cotidiano y aumenta el tiempo de vida activa y autónoma libre de diálisis", ha explicado la doctora Mercedes González-Moya, nefróloga del Hospital Universitario Doctor Peset.

Diferencias con la hemodiálisis tradicional

La hemodiálisis convencional se realiza normalmente tres veces por semana en sesiones de tres a cinco horas, lo que supone unas 12 horas semanales. Esta limitación repercute tanto en la eficacia de la depuración de toxinas como en la conciliación de la vida laboral y social de los pacientes.

En cambio, la modalidad nocturna domiciliaria amplía el tiempo hasta más de siete horas por sesión en noches alternas, alcanzando unas 30 horas semanales de tratamiento. “Este incremento se asocia a una mayor supervivencia, mejor control de la presión arterial y reducción de complicaciones cardiovasculares”, destaca la doctora González-Moya.

Mejoras en los pacientes y tecnología

Los dos pacientes tratados en Valencia han experimentado una notable mejora de su estado general: aumento del apetito, reducción del número de medicamentos, mayor control de parámetros como el fósforo y el metabolismo mineral óseo, y una flexibilización de la dieta que les ha permitido dejar atrás muchas de las restricciones habituales.

A nivel clínico, la hemodiálisis nocturna domiciliaria elimina de manera más fisiológica el exceso de líquidos acumulados en el cuerpo (ultrafiltración), reduciendo la sobrecarga sobre el corazón y otros órganos. También mejora síntomas frecuentes como la fatiga, la depresión y la apnea del sueño.

El sistema utilizado consiste en un monitor compacto diseñado específicamente para uso domiciliario, que prepara el líquido de diálisis mezclando un concentrado con agua corriente del grifo, sin necesidad de obras de fontanería ni instalaciones eléctricas adicionales. Además, incorpora mecanismos de seguridad, como alarmas que se activan si se desplaza una aguja o se produce una fuga, lo que garantiza la seguridad del paciente durante el descanso nocturno.

La principal barrera identificada por el equipo de Nefrología del hospital ha sido el miedo de los pacientes a manejar la máquina solos durante la noche. Sin embargo, los dos primeros casos han demostrado que, con un breve entrenamiento y apoyo del personal sanitario, es posible.

Actualmente, menos del uno por ciento de los pacientes en diálisis recibe esta técnica, sin embargo, países como Canadá, Australia y Nueva Zelanda ya la han consolidado como una opción segura y eficaz.

Este avance es especialmente importante para pacientes que desean mantener su autonomía y calidad de vida, sin estar atados a horarios rígidos ni depender exclusivamente de los centros hospitalarios. Además, la hemodiálisis nocturna domiciliaria permite una mayor personalización del tratamiento, adaptándose al ritmo de vida de cada persona y favoreciendo la adherencia y los resultados clínicos.