La Asociación de Afectados por Cáncer de Ovario y Ginecológico (ASACO) asegura que en 2040 la incidencia de cánceres ginecológicos puede alcanzar los 341.000 casos en España.

ASACO se une un año más a la Red Europea de Grupos de Pacientes de Cáncer Ginecológico (ENGAGe), parte de la Sociedad Europea de Oncología Ginecológica (ESGO), para concienciar sobre los cánceres ginecológicos a través de la campaña “GO for” con motivo del Día Mundial del Cáncer Ginecológico.

Los cánceres más frecuentes entre las mujeres son los de ovario, útero, cuello uterino y otros (cánceres ginecológicos). A pesar de ello, no son muy conocidos por la población, ni por los decisores sanitarios e incluso las propias mujeres pueden no ser conscientes de los síntomas o sentirse avergonzadas a la hora de consultar a un médico, persistiendo un estigma asociado con estos diagnósticos.

El término cáncer ginecológico agrupa cinco tipos de tumores: el de ovario, útero-endometrio, cuello de útero (cérvix), vagina y vulva. Este tipo de cánceres representan el segundo en incidencia en mujeres y el tercero en mortalidad femenina.

La Asociación de Pacientes, incide en la importancia de la detección precoz del cáncer ginecológico.

“Es necesario concienciar a la población para que conozcan los síntomas y así poder tratar lo antes posible estas patologías, a fin de mejorar su pronóstico”, afirma la presidenta de ASACO, Charo Hierro.

Continúa explicando que concienciar a las mujeres sobre la importancia que tiene la detección precoz para facilitar la curación es uno de los motivos por el que se suman a la campaña promovida por ESGO-ENGAGe.

Pero otro motivo es “para llamar la atención a la sociedad médica y que sospechen de la posible existencia de un cáncer ginecológico ante la presencia de síntomas inespecíficos”, ha apostillado.

Aunque cada tumor tiene unos síntomas particulares, existen algunas señales de alerta comunes, como por ejemplo; hinchazón abdominal, necesidad frecuente de orinar, dolor pélvico y abdominal persistente, sangrado vaginal y alteraciones del ciclo menstrual, estreñimiento o diarrea, dolor de espalda inexplicable, sensación de estar lleno rápidamente, cansancio excesivo, náuseas y vómitos.

En concreto, más de 1,3 millones de mujeres en todo el mundo fueron diagnosticadas con cánceres ginecológicos en 2018, 468.000 de ellas fallecieron: aproximadamente el 44 % de cáncer de cuello uterino, el 23 % de cáncer de ovario, el 29 % de cáncer de endometrio y menos del 5 % de otros cánceres ginecológicos, es decir, cánceres de vulva y vagina.

Europa representó el 21% de los casos nuevos del mundo en 2018 según datos de ESMO.

En los últimos años se han producido significativos avances tanto diagnósticos como terapéuticos en los tumores ginecológicos.

“La mejora en el conocimiento de los distintos subtipos moleculares de cada tumor nos ha permitido emplear terapias dirigidas y mejorar los resultados de nuestras pacientes, y en los próximos años esperamos seguir haciéndolo gracias a multitud de ensayos clínicos que se encuentran actualmente en marcha”, detalla la oncóloga médica en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Purificación Estévez.

En 2040 la incidencia de cánceres ginecológicos puede alcanzar los 341.000 casos en España.

La importancia de una cirugía óptima, representa un pilar fundamental para mejorar la supervivencia global y supervivencia libre de enfermedad en las pacientes afectas por este tipo de patología, y así lo ha subrayado la ginecóloga de la Unidad de Ginecología Oncológica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla, Lidia Melero.

También se ha enfatizado en los beneficios que aporta a las pacientes con cáncer de ovario la intervención psicooncológica, facilitando la aceptación de la enfermedad y sus efectos secundarios y favoreciendo la calidad de vida de las mujeres.

“La intervención Psicooncológica desde el inicio del diagnóstico facilita el afrontamiento de la enfermedad y la adherencia a los tratamientos, así como previene la aparición de psicopatología”, afirma la responsable de la Unidad de Psicooncología del Hospital Quironsalud Infanta Luisa, Raquel Calero.