La situación española frente al sarampión ha llevado al Comité Regional Europeo de Verificación para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola a concluir que no puede descartarse una transmisión sostenida del virus en nuestro país. El Ministerio de Sanidad ha recibido la notificación oficial y, junto con el Instituto de Salud Carlos III, ya trabaja en la actualización del Plan Estratégico para la Eliminación del Sarampión y la Rubéola.

El objetivo es adaptar las medidas a la nueva realidad epidemiológica y tratar de recuperar el estatus que España obtuvo en 2016, cuando se certificó la interrupción de la circulación endémica del virus durante al menos 36 meses. Entre las prioridades del nuevo plan destaca el refuerzo de las coberturas de vacunación, ya que la inmunización con la vacuna triple vírica sigue siendo la herramienta más eficaz para prevenir la enfermedad y evitar nuevos brotes.

Aumento de casos y brotes en varias comunidades

El repunte del sarampión no es exclusivo de España. Desde 2022 se ha observado un aumento progresivo de casos tanto a nivel europeo como global. En 2024, la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo notificaron más de 35.000 casos, una cifra muy superior a la registrada el año anterior.

En España, durante 2024 se notificaron 467 casos sospechosos, de los que se confirmaron 227. Casi una cuarta parte fueron importados, principalmente relacionados con viajes, mientras que en un tercio de los casos no se pudo determinar el origen del contagio. A lo largo del año se registraron 30 brotes en 12 comunidades autónomas, generalmente de pequeño tamaño, aunque uno de ellos, vinculado a una población infantil con baja cobertura vacunal, se prolongó durante tres meses y causó 52 casos.

Sanidad ha subrayado que para lograr una inmunidad colectiva efectiva es necesario alcanzar coberturas superiores al 95 % con las dos dosis de la vacuna, un objetivo que aún no se cumple de forma homogénea en todo el territorio.

La vacunación, clave para frenar la transmisión

En 2024, la cobertura nacional de la primera dosis de la triple vírica alcanzó el 97,3 %, mientras que la segunda se situó en el 93,8 %, por debajo del umbral recomendado para evitar la circulación del virus. Los datos muestran además que la mayoría de los casos confirmados se produjeron en personas no vacunadas o con pautas incompletas.

El último estudio de seroprevalencia en España, realizado en 2018, indica niveles elevados de anticuerpos frente al sarampión, especialmente en la población nacida antes de 1978, considerada protegida por haber estado expuesta de forma natural al virus. Sin embargo, los expertos advierten de que las bolsas de población no inmunizada facilitan la reaparición de brotes.

Aunque la OMS ha retirado a España el estatus de país libre de sarampión, Sanidad ha aclarado que esta decisión no afecta a la rubéola, frente a la cual sí se mantiene la eliminación.

Una enfermedad muy contagiosa y con riesgos graves

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus del género Morbillivirus y se caracteriza por una altísima capacidad de transmisión, con una tasa cercana o superior al 90 %. Se manifiesta con fiebre alta, síntomas catarrales y una erupción cutánea característica, pero puede derivar en complicaciones graves.

Entre las más frecuentes se encuentran las infecciones respiratorias, como la neumonía, y las neurológicas, responsables de los casos más graves y de la mortalidad asociada a la enfermedad. Según la Asociación Española de Vacunología, el riesgo de muerte puede oscilar entre el 1 % y el 15 % en países en desarrollo.

Los expertos insisten en que el sarampión es una enfermedad prevenible y que mantener altas coberturas de vacunación no solo protege a quien recibe la vacuna, sino que es esencial para salvaguardar la salud colectiva y evitar que el virus vuelva a circular de forma sostenida.