El trabajo, publicado en la revista International Journal of Molecular Sciences, muestra que la infección aguda en condiciones de laboratorio desencadena acumulación de beta-amiloide y alteraciones en la proteína tau, dos de los principales marcadores biológicos del alzhéimer. No obstante, los investigadores subrayan que este modelo reproduce una infección aguda y no refleja la evolución a largo plazo del virus en el organismo humano.

Un posible factor ambiental en una enfermedad compleja

La enfermedad de Alzheimer es uno de los grandes retos sanitarios y sociales actuales. Entre sus rasgos distintivos destacan la acumulación anormal de la proteína beta-amiloide y las modificaciones patológicas de la proteína tau, esenciales en el deterioro progresivo de las neuronas. Sin embargo, aún no se comprende con exactitud qué desencadena estos procesos.

En los últimos años, diversos estudios en población humana y en tejido cerebral han apuntado a que ciertas infecciones persistentes podrían influir en el desarrollo de la enfermedad. Entre los posibles implicados figura el VHS-1, un virus que infecta a la mayoría de las personas en la infancia y permanece latente en el organismo, con reactivaciones periódicas a lo largo de la vida.

Aunque se asocia principalmente a las "calenturas" en los labios, este virus también puede afectar al sistema nervioso y alcanzar el cerebro.

Un modelo tridimensional más próximo al cerebro real

Para analizar su impacto directo en las neuronas, el equipo utilizó una línea de células humanas capaces de transformarse de forma rápida en neuronas funcionales. Estas se cultivaron tanto en sistemas tradicionales bidimensionales (2D) como en modelos tridimensionales (3D), organizados en pequeñas esferas llamadas esferoides.

El modelo 3D permite que las neuronas crezcan en todas direcciones, formen redes más complejas y se estructuren en capas, reproduciendo de forma más realista la organización del tejido cerebral. Además, facilita observar cómo el virus penetra, se propaga y afecta a distintas zonas del tejido neuronal. Según explica Jesús Aldudo, investigador del CBM que ha participado en el estudio, estos modelos tridimensionales imitan mejor el entorno y las interacciones celulares que se producen en el cerebro humano.

Los resultados muestran que la infección por el VHS-1 provoca una acumulación intracelular de beta-amiloide en niveles potencialmente tóxicos. Asimismo, se detectó un aumento significativo de modificaciones anómalas en la proteína tau, que pierde su función normal y contribuye al deterioro neuronal. El estudio también evidenció que el virus interfiere en el sistema celular encargado de degradar y reciclar proteínas dañadas o innecesarias. Cuando este mecanismo de "limpieza" falla, las proteínas alteradas se acumulan y pueden favorecer procesos de neurodegeneración.

Uno de los hallazgos más relevantes es que estos efectos no solo se observaron en cultivos simples, sino también en los modelos tridimensionales, donde el virus logró penetrar en toda la estructura neuronal y reproducir las mismas alteraciones moleculares vinculadas al alzhéimer.