Las personas con niveles muy bajos de vitamina D tienen un 33% más de probabilidades de terminar en el hospital por enfermedades como neumonía, gripe o bronquitis. Este descubrimiento, que fue publicado en la revista 'The American Journal of Clinical Nutrition', tiene un impacto directo en la salud pública, especialmente en adultos de mediana y avanzada edad, donde las enfermedades respiratorias siguen entre las principales causas de muerte.

¿Qué implican los resultados?

La evidencia científica muestra que mantener niveles adecuados de vitamina D puede marcar una diferencia significativa para evitar complicaciones graves. La investigación fue liderada por Abigail Bournot y Andrea Darling, de la Universidad de Surrey, junto con equipos de las universidades de Reading y Oxford, todas en el Reino Unido.

El problema que se buscó abordar radica en la alta prevalencia de deficiencia de vitamina D, especialmente entre adultos mayores y ciertos grupos étnicos. La vitamina D no solo fortalece huesos y músculos, sino que también ayuda al sistema inmunológico a defenderse de infecciones.

Las infecciones respiratorias, como la neumonía y la bronquitis, están entre las causas más frecuentes de mortalidad en adultos de más de cincuenta años en todo el mundo. Estudios previos apuntaban a la vitamina D como posible factor protector, pero faltaba evidencia sobre su impacto real en el riesgo de hospitalización.

Los investigadores tenían como meta principal comprobar si los niveles bajos de vitamina D en sangre se relacionan con más ingresos hospitalarios por infecciones respiratorias, al analizar adultos de distintas etnias en el Reino Unido.

Radiografía de una investigación clave

El equipo utilizó datos del Biobanco del Reino Unido, que agrupa información de medio millón de personas, y seleccionó a 36.258 adultos con registros de vitamina D y hospitalizaciones por infecciones respiratorias.

Para medir la vitamina D se empleó el marcador 25-hidroxivitamina D, indicador confiable de las reservas de esta vitamina. Entre los participantes hubo diversidad étnica: 34% blancos, 28% asiáticos, 19% negros, 11% de otros orígenes y 7% de origen mixto.

El análisis abarcó registros hospitalarios entre 1997 y 2022, identificando casos de infecciones respiratorias según criterios médicos estandarizados. El seguimiento mediano fue de casi quince años, lo que permitió observar tendencias a largo plazo.

Se ajustaron los resultados por factores como edad, sexo, peso, nivel socioeconómico, estación del año, consumo de suplementos, tabaquismo y percepción de la salud, para asegurar que las diferencias observadas dependieran realmente de la vitamina D.

El descubrimiento principal reveló que quienes tienen menos de 15 nmol/L de vitamina D en sangre presentan un 33% más de riesgo de hospitalización por infecciones respiratorias, frente a quienes tienen niveles iguales o superiores a 75 nmol/L.

Además, se observó una reducción del 4% en el riesgo de hospitalización por cada aumento de 10 nmol/L en los niveles de vitamina D. La deficiencia grave afecta a todos los grupos étnicos, sin diferencias significativas en el efecto según el origen.

El déficit de vitamina D resulta más común en personas con mayor privación social y en algunos grupos étnicos minoritarios. La mayoría de los participantes no alcanzaba la ingesta diaria recomendada de vitamina D.

El futuro de la prevención

Los investigadores sugieren que corregir la deficiencia de vitamina D, con suplementos de diez microgramos diarios, puede ayudar a reducir hospitalizaciones por infecciones respiratorias. La información preventiva debe llegar a quienes tienen más riesgo de déficit y de infecciones. Entre las limitaciones, se reconoce que la vitamina D solo se midió al inicio, lo que puede no reflejar el nivel real al momento de la hospitalización. El diseño observacional limita la posibilidad de demostrar causa y efecto.

La investigación concluyó que mantener niveles adecuados de vitamina D puede ayudar a prevenir hospitalizaciones por infecciones respiratorias. Se observó que niveles muy bajos de vitamina D (<15 nmol/L) se asociaron con un mayor riesgo de hospitalización. Por cada aumento de 10 nmol/L de 25-hidroxivitamina D, el riesgo disminuyó alrededor de un 4%, lo que indica un efecto gradual, aunque de pequeña magnitud.

"El estudio es observacional y no permite establecer que la suplementación reduzca el riesgo de infecciones respiratorias graves", manifestó Heredia, especialista en medicina interna del Hospital de Clínicas José de San Martín de la Universidad de Buenos Aires.

La evidencia acumulada hasta ahora "indica que el mayor beneficio potencial de la vitamina D se observa en personas con deficiencia severa. Se sabe que esta vitamina participa en el metabolismo muscular, óseo, en la inmunidad y en la salud cardiovascular y cerebral", recordó. En la práctica clínica, "la estrategia más adecuada es identificar y tratar el déficit, no recomendar suplementación universal con fines preventivos respiratorios", destacó el experto.