La diabetes es una enfermedad en la que el páncreas no expulsa suficiente insulina (hormona que regula la concentración de glucosa en sangre) o el organismo no consigue utilizar de forma eficaz la que produce.

Hay varios tipos, pero la tipo 2 es la más frecuente porque es fruto de los malos hábitos de vida. Se caracteriza por la resistencia a la insulina, es decir, afecta a la forma en que el cuerpo utiliza el azúcar para conseguir la energía e impide que utilice la insulina de forma adecuada. Si no se trata, pueden aumentar las concentraciones de azúcar en la sangre y causar daños graves en el organismo.

La grasa visceral y la diabetes

El profesor de los Estudios de Ciencias de la Salud de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC), Luis Franco, manifiesta con motivo del Día Mundial de la Diabetes, que con la diabetes tipo 2 existe un doble problema, porque no existe solo el de los niveles de azúcar, sino también otro dietético nutricional, que es el exceso de grasa corporal.

En este contexto, Franco destaca que lo importante es, sobre todo, es la grasa visceral, que es la que está en contacto con los órganos, si bien añade que la abdominal, por ejemplo, es un indicador "muy cercano" a la visceral.

"Es decir, si hay mucha grasa abdominal, se puede llegar a pensar que hay un exceso de grasa visceral, pero es la grasa que está pegando a los órganos la que tiene más capacidad microinflamatoria", advierte el profesor de la UOC.

Y las células con mucha grasa "se estresan" y liberan citoquinas inflamatorias, que causan "daños allá donde van" y "un estado de microinflamación constante", que empeora el sistema circulatorio.

Franco destaca en que el tejido adiposo, además de alterar la liberación de la citoquinas inflamatorias, genera ácidos grasos libres como las ceramidas y el diacilglicerol, que también obstaculizan a nivel molecular al causar inflamación en distintos órganos.

"A nivel circulatorio esa microinflamación causada por los niveles altos de azúcar daña las células de los vasos sanguíneos", manifiesta el profesor de la UOC, quien añade que por eso, hay pacientes con diabetes a los que se les tienen que amputar dedos de los pies y de las manos, porque no les circula bien la sangre. El sistema inmunológico también se ve afectado por los niveles altos de azúcar de la diabetes, de hecho "lo altera completamente".

Por un lado, explica, que interfiere en la quimiotaxis, un proceso en el que las células inmunológicas son capaces de detectar lo que es propio y lo que no, y lo que no es propio, lo ataca, para defender el organismo.

Con la diabetes, la quimiotaxis se ve alterada, porque los niveles de glucosa que se quedan en las membranas de las células interfieren en este proceso a nivel molecular. "Es como si los sensores que utiliza el coche no funcionaran bien porque están sucios, con lo que no pueden detectar nada", subraya Franco.

Y la fagocitosis también se ve alterada: los niveles altos de glucosa hacen que los macrófagos y los neutrófilos no hagan como deben este proceso, es decir, que "no engullan a las bacterias bien".

Esto ocurre porque los niveles de glucosa elevados afectan al citoesqueleto de esas células, "que es el que tiene que hacer que ésta se deforme para acabar engullendo la bacteria y como no funciona igual de bien, el proceso no funciona y la fagocitosis se ve reducida".

Más riesgo de infecciones

La consecuencia es que las personas con diabetes al tener alterado el sistema inmunológico, es más probable que sufran infecciones.

"Además, los propios niveles elevados de glucosa pueden dañar a las células directamente, con lo que bajan las defensas, es decir, hay muerte celular y hay menos defensas. Incluso hace poco se ha visto que los anticuerpos que conseguimos fabricar con niveles muy altos de azúcar se glicocidan, se unen a los anticuerpos y éstos no funcionan o funcionan peor", subraya Franco.

Como la fagocitosis está muy afectada, las personas con diabetes están más expuestas sobre todo a infecciones bacterianas que son más resistentes al sistema inmunológico ya de por sí, como la neumonía y la tuberculosis, entre otras.

"De hecho, a las personas con diabetes se les aconsejan unas pautas de vacunación que son más parecidas a los pacientes inmunodeprimidos que al resto de pacientes en general".

Cambios en el estilo de vida

Respecto a los cambios en el estilo de vida, el profesor de la UOC destaca la importancia de ponerse en manos de un médico para las recomendaciones nutricionales pertinentes, que Franco apuesta por que sean más personalizadas.

"No hay una varita mágica para todas las personas. Puedo pensar que estoy comiendo muy saludable, por ejemplo, porque soy vegano y resulta que hay muchos alimentos que están en el supermercado que son para consumo vegano, que son altamente procesados", advierte.

No obstante, recuerda que las recomendaciones son claras:

Intentar comer:

  • Hidratos de carbono complejos, como los cereales integrales.
  • Alimentos lo menos procesados posible.
  • Mayor presencia de verduras y legumbres, y que sean la base de la pirámide alimentaria.

Sin olvidar que el ejercicio físico es muy importante, porque "las células musculares son capaces de consumir glucosa sin insulina, que son las únicas células del cuerpo que pueden hacerlo y a los pacientes con diabetes les ayuda a regular bastante esos niveles", concluye Franco.