El informe, que aparece publicado en la revista EMBO Molecular Medicine, demuestra que la proteína Capicúa impide la transformación maligna causada por estas alteraciones genéticas y actúa, por tanto, actúa como una barrera natural para la formación de estos tumores.

Elementos del informe

El laboratorio de Matthias Drosten, especializado en mejorar la comprensión de la biología del cáncer de pulmón y el diseño de tratamientos dirigidos a este tipo de cáncer, ha averiguado que los tumores pulmonares pueden superar esa barrera natural a través de ganancias en el número de copias del gen KRAS. En este contexto, el equipo ha confirmado que la pérdida de Capicúa contribuye directamente a la resistencia a los tratamientos.

La investigación también abre nuevas vías terapéuticas: la restauración de la actividad represora de Capicúa o el ataque a factores que compensan su pérdida pueden revertir la proliferación tumoral y restaurar la sensibilidad a los medicamentos.

"Hemos descubierto que Capicúa es mucho más que un simple actor secundario en la vía oncogénica de KRAS. Abre nuevas oportunidades para intervenir en fases más tempranas de la enfermedad", destaca Drosten. "Una vez perdida su función de represión, el crecimiento tumoral se dispara y, además, aparecen resistencias a fármacos que antes eran efectivos", manifiesta.

Anticipar la resistencia

KRAS es uno de los oncogenes más investigados y responsables del 30 % de los cánceres humanos que, hasta hace poco, eran considerados "intratables". Si bien hay terapias dirigidas actualmente aprobadas, la mayoría de los tumores acaban desarrollando resistencia. El equipo ha realizado experimentos con modelos animales, con ratones genéticamente modificados para replicar las mutaciones observadas en cánceres humanos. Estas investigaciones permitieron investigar de manera controlada el impacto de la pérdida funcional de Capicúa y de la amplificación de KRAS en el desarrollo tumoral, así como testar nuevas estrategias terapéuticas. Todos los protocolos con animales fueron aprobados por los comités éticos pertinentes y cumplieron con las regulaciones internacionales sobre bienestar animal.

Este descubrimiento tiene implicaciones importantes para la selección y el tratamiento de los pacientes. La investigación sobre la detección de mutaciones o alteraciones funcionales en Capicúa permite prevenir la aparición de resistencias y diseñar tratamientos personalizados basados en el perfil molecular de cada tumor.

En este contexto, Irene Ballesteros-González, primera autora del informe, destaca: "Gracias a los modelos experimentales utilizados en esta investigación se han podido probar combinaciones farmacológicas. Además, se ha demostrado que la reactivación de Capicúa, así como el uso de inhibidores metabólicos específicos, puede volver a sensibilizar los tumores resistentes a los medicamentos convencionales". ​

El tumor más mortal

Según los últimos datos del Registro de Tumores Torácicos del del Grupo Español de Cáncer de Pulmón (GECP), este tipo de cáncer sigue siendo el tumor más mortal, con 23.239 muertes en 2024, un 1,9 % más que el año anterior. Además, la mortalidad femenina asciende un 7 %, y el cáncer de pulmón ya es la principal causa de muerte oncológica en mujeres.

Los especialistas del GECP también alertan de nuevos perfiles: los diagnósticos femeninos ya representan el 27,8 % y uno de cada veinte pacientes tiene menos de 50 años. El tabaquismo sigue presente como causa directa de la enfermedad: el 40,9 % es fumador y el 46 % exfumador.

El cáncer de pulmón es el tumor que causa más muertes en España: sólo 3 de cada 10 pacientes sobreviven a cinco años. Pese a ello, la supervivencia ha mejorado un 12 % en la última década gracias a la investigación y las nuevas terapias. Pero, sólo el 4 % de la inversión pública en cáncer se destina al de pulmón.