En total, en 2023 fallecieron 436.124 personas, lo que supone 28.293 muertes menos que en 2022. La reducción se concentró especialmente en los mayores de 74 años, con un desplome notable de las muertes por covid-19, que pasaron de 31.642 en 2022 a 7.940 en 2023. El informe confirma que el cáncer, las enfermedades del corazón y las cerebrovasculares continúan siendo las tres primeras causas de muerte en España. Representan, respectivamente, el 25,5%, 18,6% y 5,4% del total, y juntas agrupan la mitad de todas las defunciones. En total, el 72,6% de las muertes se concentraron en las 15 causas principales identificadas.

Brecha de género persistente

El análisis por sexo dejó patente una desigualdad estable en el tiempo, la tasa de mortalidad ajustada fue un 59% mayor en hombres que en mujeres. La diferencia se extremó en el grupo de 25 a 34 años, donde la mortalidad masculina fue 2,31 veces superior. En 2023 se registraron 4.118 suicidios, situando esta causa en el decimotercer puesto del total de muertes. La tasa ajustada fue de 8 por cada 100.000 habitantes, un 3,6% menos que el año anterior. Este descenso rompe la tendencia ascendente observada desde 2018. Como en años previos, la mortalidad por suicidio fue significativamente más alta en hombres.

Tendencias de mortalidad según la edad

El informe destaca que la mortalidad ajustada por edad sigue una tendencia descendente desde 1981, alterada solo por el repunte de 2020 debido a la pandemia. La mortalidad infantil se mantuvo estable, con 2,6 muertes por cada 1.000 nacidos vivos, siendo las malformaciones congénitas y los trastornos perinatales las principales causas. El envejecimiento poblacional continúa moldeando los patrones de mortalidad. Crecen los fallecimientos asociados a enfermedades crónicas y neurodegenerativas, como alzhéimer y párkinson, un fenómeno ligado al aumento de la esperanza de vida y a mejores herramientas diagnósticas.

Las mejoras evidentes y los retos planteados

Sanidad subraya una mejora global de los indicadores de salud, marcada por la reducción de muertes por causas prevenibles y la caída del impacto de la covid-19. Sin embargo, el informe insiste en reforzar las políticas de prevención, la atención a enfermedades crónicas y la reducción de las desigualdades por sexo y nivel socioeconómico. Estos datos permiten orientar mejor las prioridades del Sistema Nacional de Salud y avanzar hacia una sociedad más saludable, equitativa y resiliente.