El trabajo se ha centrado en recién nacidos por debajo de las 28 semanas de gestación, un grupo especialmente vulnerable. Estos bebés, que en muchos casos no superan el kilo y medio de peso, presentan con frecuencia anemia y requieren transfusiones de sangre durante sus primeras semanas de vida. Aproximadamente dos de cada tres prematuros extremos necesitan este tipo de intervención, lo que convierte la búsqueda de alternativas más adaptadas a sus características biológicas en una prioridad clínica.
Una alternativa a la sangre de adulto.
Hasta ahora, el recurso habitual era la transfusión de sangre de adulto, pero esta presenta limitaciones importantes. La hemoglobina adulta es distinta a la del recién nacido prematuro y puede aportar un exceso de oxígeno a los tejidos. Según explicó Miquel Alsina, adjunto del Servicio de Neonatología del Hospital Clínic, este exceso puede afectar a órganos especialmente sensibles como el pulmón o la retina, incrementando el riesgo de complicaciones.
La sangre de cordón umbilical, en cambio, mantiene un perfil más adecuado para estos bebés, ya que conserva las características propias de la sangre neonatal y evita estos efectos adversos. El estudio, desarrollado entre 2023 y 2025, incluyó a 41 recién nacidos prematuros extremos con anemia. Los resultados muestran que este tipo de transfusión es "factible y segura", lo que abre la puerta a su implantación en más hospitales.
De hecho, la voluntad del equipo investigador es extender esta práctica a al menos seis centros más en Cataluña, tras comprobar su viabilidad en el entorno clínico real. Durante el ensayo, la disponibilidad de sangre de cordón umbilical alcanzó el 78,4 %, siempre procedente de donaciones realizadas por mujeres que acababan de dar a luz.
Una donación con múltiples usos
La sangre de cordón umbilical se utiliza desde hace tres décadas, inicialmente para el tratamiento de leucemias. Con el paso del tiempo, sus aplicaciones se han ampliado a campos como la dermatología, la oftalmología, la traumatología o la ginecología. Sin embargo, las donaciones han disminuido de forma notable en los últimos años.
En 2017 se registraron más de 4.000 donaciones en Cataluña, mientras que el año pasado apenas se alcanzaron las 1.200, lejos del objetivo de 1.500. Los especialistas recuerdan que donar sangre de cordón no supone ningún riesgo ni intervención adicional para la madre: basta con indicarlo previamente en el plan de parto.
El caso de Eira, un ejemplo real
Eira nació a las 23 semanas de gestación y fue una de las beneficiarias de este tipo de transfusión. Tras una cesárea de urgencia y 79 días ingresada en la UCI neonatal del Hospital Clínic, recibió transfusiones de sangre de cordón para tratar la anemia. Hoy, con 17 meses, su evolución es muy positiva. "Está muy bien y es imparable", explican sus madres, que destacan su agradecimiento a la mujer que donó la sangre. Un testimonio que pone rostro a una investigación que no solo avanza en conocimiento científico, sino que también abre nuevas oportunidades de vida para los bebés más frágiles.