El 7% de la población española tiene un diagnóstico de ansiedad y España es el país del mundo en el que se consumen más ansiolíticos, según datos del Ministerio de Sanidad.

Se trata de una respuesta psicofisiológica que prepara nuestro organismo para enfrentarnos ante un posible peligro. Es una respuesta que sentimos todos los días, todas las personas. También conocida como angustia, nervios, o inquietud. La clave estaría en saber distinguir entre sentir y sufrir ansiedad.

Los expertos destacan que la ansiedad no tiene edad y se trata de una respuesta normal del organismo, tanto en adultos como niños.

Son múltiples los factores que pueden dar comienzo a la ansiedad y esta puede convertirse en un problema de salud cuando tiene lugar en una situación determinada de una forma excesiva.

Cuando no es gestionada de forma adecuada, la ansiedad puede limitar y hacer sufrir a las personas que la sufren e influir a la hora de tomar decisiones que pueden basarse en evitarla.

Cuando sentimos ansiedad nuestro cuerpo sufre los efectos de unas hormonas conocidas como catecolaminas, que son vertidas en sangre como resultado de la percepción de un posible peligro, e inducen una respuesta fisiológica que nos prepara para huir. Por lo que podemos sentir un aumento de la frecuencia cardiaca, visión borrosa, bosa seca, mareo... etc.

La ansiedad es la respuesta más común asociada al estrés y puede manifestarse de diferentes maneras a lo largo de la vida.

Los expertos no recomiendan estrategias generalizadas para combatir la ansiedad, porque consideran que hay que individualizar cada caso. Sin embargo, sí que hay recomendaciones generales que pueden servir, también para las personas que nos sufren ansiedad: el manejo de la frustración o la comunicación asertiva.