Después de un lustro cotizando en negativo, el Euríbor ha vuelto a terreno positivo y esto afecta directamente al bolsillo de todas las personas que tienen hipotecas de tipo variable. De hecho, este miércoles ha superado el nivel del 1% en su tasa diaria por primera vez en casi una década.

Por ello, hay quien se pregunta si cambiar a una hipoteca de tipo fijo es una opción interesante en este momento. Y siempre está la duda de si es mejor una hipoteca fija o una variable. Pero, vayamos por partes.

Elegir una hipoteca es una tarea complicada porque suele ser un endeudamiento a muy largo plazo. El objetivo siempre es pagar menos por el dinero que nos prestan, pero hay que estudiar todas las circunstancias.

Diferencia entre interés fijo y variable en una hipoteca

1. Interés fijo: se mantiene constante durante todo el plazo y no depende de índices externos. Es adecuado, por lo tanto, para clientes que quieran estabilidad.

2. Interés variable: está ligado a un índice de referencia (normalmente el Euríbor). Por lo tanto, si ese índice sube, el tipo aumenta y se paga más en la cuota de la hipoteca, mientras que, si baja, el interés se reduce y se paga menos.

¿Es mejor una hipoteca fija o una variable?

Para elegir entre una hipoteca fija o una variable hay que tener en cuenta el perfil de la persona que solicita el préstamo y su nivel de tolerancia al riesgo, así como la coyuntura de los tipos presente y futura.

1. En la hipoteca a tipo fijo, el cliente asume pagar un poco más porque el interés es más alto que en la variable, pero a cambio gana la tranquilidad de saber que siempre va a pagar la misma cuota.

2. Una hipoteca variable es una buena opción para aquellas personas con suficiente poder adquisitivo como para asumir unas cuotas altas que le permitan pagar pronto su préstamo. En especial, en un escenario de subidas del Euríbor. De esta manera podrá reducir el efecto de las futuras subidas en sus mensualidades porque ya habrá pagado buena parte del dinero que debe con amortizaciones anticipadas. Además, este tipo de hipotecas suelen tener menos comisiones y más bajas.

Lo cierto es que no es fácil elegir y no hay una hipoteca perfecta. Recuerda que puedes negociar con el banco y que una vez que tengas tu hipoteca existe la posibilidad de cambiar de una modalidad a otra.