Los cambios de temperatura, las alergias, los catarros… sea por la causa que fuere las flemas -junto con los mocos- son algo bastante presente en nuestras vidas. De hecho, las infecciones respiratorias agudas constituyen las enfermedades infecciosas más frecuentes del ser humano. Los niños pueden presentar entre seis y ocho infecciones respiratorias al año, según este estudio. Así que eso de que los niños están ‘siempre’ con mocos es una exageración, pero no tanto.

Las membranas mucosas producen flema para proteger y mantener su sistema respiratorio. Estas membranas recubren:

- la boca, la nariz

- la garganta

- los senos paranasales

- los pulmones

Las flemas aparecen en el sistema respiratorio sobre todo cuando una persona está constipada o se encuentra atravesando por un proceso gripal que influye en el aumento de la mucosa. Aunque pueden ser molestas, son en realidad un mecanismo de defensa de los pulmones. Y en función de su color pueden darnos información sobre qué está sucediendo en el organismo.

Qué significa el color de las flemas

1. Flemas transparentes: Es el color normal, pero ser síntoma de una enfermedad como en las rinitis alérgicas o en los resfriados. En estos casos, la anormalidad radica en la cantidad excesiva, llegando a gotear por los orificios nasales y por detrás de la nariz hacia la garganta.

2. Amarillentas o verdosas: Hay que estar alerta cuando aparece este color porque indica que existe una infección y que nuestras defensas están actuando para frenarla. No obstante, pese a la extendida opinión de que cuando hay moco verde se necesita antibiótico, no será necesario administrarlo a menos que el especialista lo prescriba.

3. Rojas: Al toser se pueden producir flemas con sangre debido a una importante irritación de la faringe. Pero también puede haber flemas con sangre en otros procesos que afectan al pulmón como las neumonías, la tuberculosis, aspergelosis o el cáncer de pulmón. También es posible en algunos casos expulsar flemas con algo de sangre después de haber sufrido intubaciones debido a procesos con anestesias generales.

Eliminar las flemas es muy importante, con ellas ayudamos a limpiar el organismo, ayudamos a que los bronquios no acaben bloqueándose y con suerte evitaremos una infección. Existen diversos remedios caseros para ayudarnos en el proceso de expulsar las flemas.

Remedios caseros para ayudar a expulsar las flemas rápidamente:

1. Humedece el aire: Puede ayudarte a mantener en buen estado la mucosidad fina. Quizás has escuchado que el vapor caliente puede eliminar las flemas y la congestión. En realidad, no hay muchas pruebas que respalden esta idea, e incluso puede causar quemaduras. Lo que sí puedes hacer es utilizar un humidificador de vapor frío. Puedes hacer funcionar el humidificador de forma segura durante todo el día. Solo tendrás que cambiar el agua cada día y limpiar el humidificador según las instrucciones del fabricante para evitar que se acumulen hongos o bacterias.

2. Mantén tu hidratación: Beber suficientes líquidos, mejor si son calientes, puede ayudar a que la mucosidad fluya. El agua puede aflojar la congestión ayudando a que la mucosidad se mueva.

3. Date un baño: Una ducha caliente también puede ayudar a que te encuentres mejor.

4. Toma limón, jengibre y ajo. Estos ingredientes favorecen la salud respiratoria según la experiencia de muchas personas que afirman que les ayuda a tratar los resfriados, la tos y el exceso de mucosidad. Los alimentos picantes que contienen capsaicina, como la cayena o el chile, también pueden ayudar a despejar temporalmente los senos paranasales y a hacer circular la mucosidad.

Hay algunas pruebas científicas de que los siguientes alimentos y suplementos pueden prevenir o tratar las enfermedades respiratorias virales:

- Raíz de regaliz

- Ginseng

- Equinácea

- Granada

- Té de guayaba

5. Gárgaras con agua salada: Hacer gárgaras de agua salada tibia puede ayudar a eliminar las flemas que se encuentran en la parte posterior de la garganta. Incluso puede eliminar los gérmenes y aliviar el dolor de garganta. Mezcla una taza de agua con 1/2 a 3/4 de cucharada pequeña de sal. Deja que la mezcla penetre en tu garganta sin beberla. Sopla suavemente el aire de tus pulmones para hacer gárgaras durante 30-60 segundos y luego escupe el agua. Repite la operación según sea necesario.

6. Utiliza aceite de eucalipto: Puede hacer que la mucosidad salga del pecho. Funciona ayudando a aflojar la mucosidad para que puedas toser más fácilmente. Al mismo tiempo, si tienes una tos persistente, el eucalipto puede aliviarla. Puedes inhalar el vapor utilizando un difusor o utilizar un bálsamo que contenga este ingrediente. Y recuerda: Habla con tu médico antes de utilizar aceites esenciales en los niños.

7. Miel y limón: Gracias a sus propiedades antibacterianas y antimicóticas serán de ayudar especialmente con las flemas amarillentas y verdosas. Además, la acidez del limón contribuye a disolver el exceso de mucosidad. Mezcla dos cucharadas de zumo de limón con una de miel y tómala tres veces al día.

Si los síntomas persisten o empeoran es momento de consultar con el médico.