El alcohol -especialmente el que se consume durante la adolescencia- está asociado a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Así lo muestra un subanálisis perteneciente al estudio epidemiológico EpiGEICAM, llevado a cabo por investigadores del Instituto de Salud Carlos III del CIBERESP, de la Universidad Autónoma de Madrid y el grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama.

El estudio, financiado por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), ha sido publicado en la revista científica 'British Journal of Cancer' y abunda en lo que ya apuntaban distintos estudios, que han demostrado cómo el consumo de alcohol es un factor de riesgo para el desarrollo de determinados cánceres, entre ellos el cáncer de mama.

El objetivo de este nuevo análisis, que ha contado con la participación de investigadores de 23 hospitales de 9 comunidades autónomas, fue el de comparar la influencia del consumo de alcohol a lo largo de las distintas etapas de la vida de dos cohortes de mujeres. De las 2.034 participantes en el estudio (la mitad de ellas aproximadamente sin cáncer de mama, cohorte de controles), el 77,6% había consumido alcohol a lo largo de su vida en diferente grado.

De este modo, se identificaron cuatro trayectorias de consumo de alcohol: la primera (45%), compuesta por mujeres con bajo consumo de alcohol (menos de 5 g/día) a lo largo de su vida; la segunda (33%), por aquellas que gradualmente pasaron de un consumo bajo de alcohol en la adolescencia a un consumo moderado en la edad adulta (entre 5 y 15 g/día); en el tercer grupo (16%) pasaron de un consumo moderado en la adolescencia a un menor consumo en la edad adulta y, en el cuarto grupo (6%), de un consumo moderado en la adolescencia al mayor consumo en la edad adulta (más de 15 g/día).

En adolescentes, el consumo de alcohol duplica el riesgo

Los resultados de esta investigación revelan que, a mayor consumo de alcohol acumulado a lo largo de la vida, mayor riesgo de cáncer de mama, especialmente en mujeres posmenopáusicas. Además, de los datos se desprende que “en las mujeres con un consumo de alcohol moderado en la adolescencia y con un mayor consumo en la edad adulta, se duplica el riesgo de cáncer de mama en comparación con aquellas mujeres con bajo consumo de alcohol a lo largo de su vida”, señala la doctora Pollán.

La asociación entre el consumo de alcohol y el riesgo de desarrollar un cáncer de mama, sobre todo el consumo durante la adolescencia, indica la doctora, “tiene una explicación biológica porque ese es el periodo de tiempo en el que se está desarrollando la glándula mamaria”.

El siguiente grupo identificado con mayor riesgo fue el integrado por las mujeres que pasaron de un consumo moderado en la adolescencia a un menor consumo en la edad adulta, mientras que la tercera posición la ocupan las mujeres que pasaron de tener un consumo de alcohol bajo en la adolescencia a un consumo moderado en la edad adulta.

Los resultados revelan, asimismo, que el riesgo de cáncer de mama relacionado con el alcohol fue mayor en las mujeres posmenopáusicas, especialmente en aquellas con un peso corporal bajo o en el rango normal. “Este hecho podría explicarse en parte por el efecto que tiene el alcohol sobre el aumento de los niveles de estrógenos (hormonas sexuales femeninas), que podría ser más importante en mujeres posmenopáusicas, en las que el ovario deja de funcionar, e incluso más destacado en aquellas con menor cantidad de grasa corporal, ya que el tejido graso es la principal fuente de estrógenos tras la menopausia”, señala la doctora Carolina Donat, del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Autónoma de Madrid, primera firmante del artículo y miembro de CIBERESP.

En cuanto a la asociación entre las diferentes trayectorias de consumo de alcohol y el riesgo de presentar un subtipo específico de cáncer de mama, solo se observaron diferencias significativas para el subtipo luminal (presente en el 70,3% de los casos). “Esto se explica porque los subtipos de cáncer de mama con expresión de receptores hormonales en las células tumorales, además de ser los más frecuentes, son los que más se relacionan con los factores que conducen a un aumento de los niveles de hormonas circulantes”, expresa la directora del CNE-ISCIII.

“Con los resultados de este nuevo análisis del estudio EpiGEICAM concluimos que habría que impulsar políticas de salud que contribuyan a sensibilizar a la sociedad en general, y especialmente a los adolescentes, sobre la relación entre el consumo de alcohol en esta etapa de la vida y el aumento del riesgo de desarrollar un cáncer de mama a lo largo de toda su vida”, sostiene la doctora Pollán.