Olvídese. Si espera que le digamos que la eternidad está a la vuelta de la esquina, puede esperar sentado.

Aunque la ciencia avanza a grandes pasos en la ralentización del envejecimiento, aún estamos lejos de la inmortalidad... e incluso del mito de Walt Disney.

Congelarse no es buena idea

No, el creador del ratón Mickey no espera congelado la cura de sus males para resucitar. La criogenización en organismos complejos como el ser humano a día de hoy es una utopía. Pero no así en organismos más sencillos. Ahora mismo hay un árbol en Israel que crece sanó y germinó de una semilla de palma de dátiles preservada durante más de dos mil años.

Estos ejemplos han ayudado a la ciencia a comprender los mecanismos del envejecimiento. Y como explican los catedráticos Carlos López Otín y Guido Kroemer en 'El sueño del tiempo' (Paidós, 2020), nos han dado las claves, si no para la inmortalidad, sí para poder alargar el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Fórmula para un envejecimiento tardío

Así que apunten la fórmula del elixir, no de la eterna juventud, pero sí de la vejez tardía, aunque me temo que no les vamos a sorprender.

Ejercicio físico moderado, una alimentación equilibrada que reduzca las calorías, nada de fumar ni por supuesto alcohol, ni drogas y tratar de reducir al mínimo la contaminación del aire tanto de nuestras ciudades como de nuestras propias casas.

No será eterno, pero puede que esté a tiempo de expandir el instante que les ha tocado vivir.