Si quieren vivir el amor a través de una novela... tengan mucho cuidado. Porque detrás de obras tan aparentemente románticas como 'La Bella y la Bestia' o '50 sombras de Grey', lo que hay detrás no es amor, sino amor tóxico.

El amor sano

Y como es tan importante y necesario seguir dejándolo claro, qué mejor que San Valentín para reivindicar el amor sano. ¿Y cómo distinguimos entre uno y otro? Magdalena Salamanca, terapeuta de pareja, tiene la clave: "El amor es la mayor fuente de autoestima. Si no genera eso en nosotros, no es amor".

Los primeros ejemplos

Era principios del siglo XX cuando un hombre, E.M. Forster, lo hizo en 'Una habitación con vistas': amor entre iguales, sin que la mujer haya de renunciar a su voluntad para someterse a los caprichos y deseos del hombre. Algo muy típico en la época.

También lo hizo, algunos años antes, Emilia Pardo Bazán en 'Insolación', una de sus novelas más feministas. Divertida, fresca... Trata el adulterio con la misma vara de medir para hombres y mujeres.

Amor sano contemporáneo

Pero ha sido ahora, en pleno siglo XXI, cuando las historias de amor sano han llenado las librerías. 'El hombre de hojalata' se define como una novela "casi de amor". Aunque, realmente, está llena de él. Es un amor surgido con el paso de los años, basado en la amistad, la empatía y la comprensión.

La misma línea mantiene también el cómic 'Heartstopper'. Dos chicos se conocen, se enamoran... e intentan ser felices. ¿Para qué complicar las emociones más sencillas? Por suerte, está siendo un éxito entre los jóvenes, que son los principales lectores de la novela romántica.

El caso de María Martínez

Esa novela romántica sana es la que escribe, también, María Martínez. "Escribo con muchísimo cuidado este tipo de cosas. Intento mostrar una relación real y sana, donde marco muy bien los límites".

En 'La fragilidad de un corazón bajo la lluvia' cuenta una historia de amor sin toxicidad, en la que reivindica la importancia de quererse a uno mismo... para poder querer, de manera sana, al resto.