Vivimos como si nada fuese a cambiar, pero todo cambia. Y en el caso del medio ambiente, ese cambio es a peor. Necesitamos cambiar nuestra forma de vivir, y ¿por qué no empezar por cambiar el lugar en el que vivimos?

El sector de la construcción contribuye a 23% de la contaminación atmosférica, 40% de la contaminación del agua potable, y 50% de residuos en los vertederos.

El camino hacia la solución

Nos sumergimos en las páginas de 'Casas que pueden salvar el mundo' y encontramos lugares que respiran y que son pulmones urbanos: un edificio modular que permite a los propietarios diseñar sus propias casas según sus necesidades de espacio para vivir y cultivar alimentos, o un bosque vertical en el centro de Milán con vegetación equivalente a 30.000m2 de bosque.

Con el objetivo de imitar las características naturales: desde el clima a la vegetación, encontramos edificios que se difuminan en sus contextos. Una casa invisible recubierta de espejos para reflejar su entorno o refugios con forma de piedra que se camuflan en el medio en el que están.

Con el objetivo de integrar las casas en el paisaje, algunas de las propuestas de esta guía, presentan casas construidas debajo de la tierra para conservar el calor, ahorrar energía y proteger los hábitats naturales. En Menorca, C'an Terra está construido en una antigua cantera de piedra arenisca.

Algunas de las técnicas sostenibles se basan en técnicas tan simples como construir con barro, tierra y arcilla obtenidos localmente.

Para reducir los residuos, muchas veces se pueden construir viviendas eficientes y sostenibles con tan solo tocar un botón: utilizando materias primas que van desde el hormigón, el adobe, la paja, hasta el suelo lunar. Esto es posible gracias a los avances de las impresoras 3D que ahora son capaces de construir viviendas.

Tecnología, arquitectura y diseño

Lugares reinterpretados, reutilizados o transformados. Nos encontramos casas cuyo esqueleto está hecho a base de sacos de tierra o botellas de plástico llenas de arena, y que son capaces de aguantar las tormentas del desierto y las lluvias torrenciales. Así es como 'el loco del desierto' ha construido hasta 25 viviendas para refugiados saharauis, uniendo la imaginación a la motivación de ayudar.

Hay otros domicilios cuya finalidad está en ofrecer una experiencia sensorial a través de sus vistas o texturas. Es así como pretenden provocar efectos emocionales en sus habitantes.

Entre las páginas de 'Casas que pueden salvar el mundo' encontramos nuevos conceptos fusionan el mundo físico con el virtual consiguiendo una realidad mixta, o incluso juegan con la metáfora y el concepto del hogar para crear poesía a través de las propias construcciones.

Casas que son un elemento más del ecosistema, edificios que se reparan a sí mismos, viviendas que aprovechan la energía del viento, agua y sol o que rescatan estructuras ruinosas, residuos que se convierten en materiales, desechos industriales a los que se les da un nuevo uso.

En Ruanda, el proceso de construcción de 'Casa para una víctima' está dirigido por grupos en los que se unen supervivientes y antiguos agresores del genocidio. Una estrategia inclusiva que se convierte en parte del proceso de reconciliación. Salvar el mundo empieza en casa, y hay casas que pueden salvar el mundo.