Ana Campoy

Ilustraciones: Beatriz Castro

Editorial: Edelvives

Año de publicación: 2025

Quedar el primero en cualquier competición está muy bien. Ganar siempre es un orgullo pero, ¿qué pasa con los segundos? Siempre se ha dicho que son los primeros perdedores. Ana Campoy nos demuestra que no. En su novela Por un segundo refleja que hay muchas cosas más importantes como el esfuerzo, el compañerismo y, sobre todo, creer en uno mismo.

Segundo Izquierdo, el protagonista de esta historia, está acostumbrado a no ganar en nada, como si su propio nombre determinase el resultado de cuanto se propone. Su sueño es ser astronauta, concretamente ir a Marte. Una puerta se le abre para conseguir su objetivo al comerse unos cereales nuevos: en la solapa de la caja se anuncia un campamento de astronautas durante el verano. Pero al ver las bases para la convocatoria duda de que pueda ganar.

Vida cotidiana

Segundo vive en un barrio lleno de comercios locales. Su familia también tiene uno, su madre y su abuelo llevan una tienda de trofeos. Pero, por culpa de las franquicias, ya no quedan muchas tiendas de toda la vida, por eso en su barrio han hecho una asociación para protegerlas. Todo parece normal hasta que un día llega una nueva tienda al barrio y resulta ser una gran empresa de tazas.

Campoy refleja el compañerismo, la vida en común de las personas

Al principio, los tenderos no se alarman, pero cuando ven una segunda, cunde el pánico. Todos deciden no vender sus negocios a estos nuevos empresarias para conservar los suyos. Un pacto con el que Campoy refleja el compañerismo, la vida en común de las personas y enseña a priorizar la felicidad por encima del dinero.

Además, muestra el camino para resistirse a la globalización: la unión de los barrios, la defensa del pequeño comercio y el cuidado de los unos por los otros como antídoto a la sociedad moderna, uniformizada y carente de sentimientos y diferencias.

La línea de meta es para todos

Un examen de matemáticas, otro de lógica y uno de esfuerzo físico son las pruebas que se deben superar para ir al campamento. Segundo sabe que no lo puede hacer solo, así que le pide ayuda a Bianca, la hija de una tendera de su barrio, que sabe mucho de matemáticas. Ella, a su vez, contacta con otro hijo de un tendero para ayudarlo con la prueba física. Y así, los tres jóvenes se pasan el verano entrenando.

Lo que Segundo no sabe es que Max, el mejor de su clase, también se presenta a la competición. Cuando se entera, está a punto de retirarse, convencido de que no ganará. Pero sus amigos le hacen cambiar de opinión. Su relación con Max cambia cuando lo ve con su padre. Este le chillaba y le prohíbe tomar un helado para estar bien preparado para la competición. En ese momento Segundo se da cuenta de la presión que tiene su compañero en casa, así que decide a ayudarle.

La amistad y el compañerismo

De casi ni hablarse a entrenar juntos, Max y Segundo se convierten en muy buenos amigos, y el día de la carrera lo demostraron. Por un segundo reflexiona sobre la capacidad de caer y levantarse, la importancia del esfuerzo del proceso y no tanto en el resultado. En esta novela juvenil principalmente destaca el humor y la cotidianidad.

Por un segundo reflexiona sobre la capacidad de caer y levantarse

Una narrativa acorde para los jóvenes que servirá tanto de entretenimiento como de aprendizaje. Sus valores son fundamentales para el crecimiento, de ahí que haya sido galardonada con el Premio de Literatura Infantil Ala Delta.

Es un galardón más para la dilatada carrera de Ana Campoy, responsable de más de una treintena de títulos de literatura infantil y juvenil, como la saga Familia a la fuga o La cronopandilla. Una carrera que tuvo su guinda con su primera novela para adultos, la aclamadísima El paracaidista, una historia rural de rencor familiar llena de lirismo y dolor, en las antípodas de sus divertidos libros para los más pequeños.

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