
Eve Babitz
Traductora: Cruz Rodríguez Juiz
Editorial: Random House
Fecha de publicación original: 1974
Quien abre esta reedición de El otro Hollywoodde Eve Babitz se encuentra con tres hojas de furibundos agradecimientos. Un dietario de nombres que bien podría servir de prólogo a lo que el lector está a punto de degustar. Desde Annie Leibovitz a Andy Warhol en las artes gráficas, a músicos como Jim Morrison o Jackson Browne, de los que fue amante su protagonista.
También actores, de categoría similar en su historiografía, como Harrison Ford o Steve Martin; sin olvidar a la tempura, el hotel Beverly Hills, las fresas y los espárragos de temporada o los espejos que pueden manipularse, este último especialmente revelador en lo que a deformación de la realidad se refiere.
El matrimonio Didion-Dunne también tiene cabida por encarnar "todas las cosas que no soy", en un dardo envenado que no cesa en las páginas siguientes despachándose entre personajes de un Hollywood en el que Babitz reinó, moviéndose como pez en el agua de las cristalinas costas californianas, conectándolas con la escena musical más subterránea, el mundo del cine, el de la literatura o la, mal llamada, alta cultura.
Random House reedita ahora esta suerte de memorias que nos hacen plantearnos una historiografía muy distinta de la ciudad de Los Ángeles. Una que va desde la Gran Depresión hasta la Familia Manson y más allá. Un libro que llega en el año en que son varios los textos de Babitz que se reeditan en España, fallecida en 2021y a la que Joan Didion definió como "pintora, no escritora", ejercicio que no emularíamos por no saber nosotros adjetivarla de ninguna forma.
De Stravinsky a The Troubadour
Eve Babitz creció en Hollywood, antes de que sus estrellas fuesen dejando sus manos pegadas al Paseo de la Fama, de los turistas o los tours por los estudios de Universal. La artista visual y escritora lo recuerda entre plantas rodadoras que traía el viento del desierto, una ciudad inhóspita en la que ser adolescente no era tan divertido.
Babitz tuvo una fuerte vocación por crecer rápido a la que se sumaron los hombres que frecuentaban su casa, amigos muchos de ellos de su padre, quien se dedicó a trabajar como músico profesional en sesiones y conciertos a lo largo y ancho de la ciudad. El compositor ruso Igor Stravinsky se convirtió en su padrino, le procuraba whisky por debajo de la mesa a los 13 años y a los 14 dejaba caer pétalos de rosa por su escote cuando su madre no estaba presente.
El compositor ruso Igor Stravinsky se convirtió en su padrino
Charles Chaplin, Pablo Picasso o Nat King Cole se encontraban entre las amistades de su padre y no es de extrañar que Johnny Stompanato, estrella del cine de los 50 y marido de Lana Turner —quien fue asesinado brutalmente por la hija de la actriz—, la confundiese con alguien más mayor antes de besarla con tan solo 14 años.
Una máxima constante de su biografía que haría saltar los colores de más de un cinéfilo en lo que abusos se refiere y que Babitz tiene a bien de contar en este libro, marca inconfundible de una lengua alopécica que no se calla nada: ni falta que hace.
Babitz despliega una lengua alopécica que no se calla nada: ni falta que hace
En los años 60 saltó a la fama con una imagen tomada por Julian Wasser de la artista desnuda jugando con Marcel Duchamp al ajedrez. En esa misma década dejó su impronta diseñando portadas de discos para The Byrds,Linda Ronstadt o Buffalo Springfield, en una escena musical que giraba en torno a enclaves míticos del Los Ángeles de la época como The Troubador o el Whiskey a Go Go y que siempre rechazó como propia para centrarse en su verdadera pasión: escribir.
Los adanes de Eve
Pero El otro Hollywood es mucho más que un libro de curiosidades. Babitz nos presenta una ciudad que fue forjando su mitología a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. Como nativa de sus viñedos y platós de cine, la artista anota todos los cambios que experimentó la meca del cine, sin omitir los estragos que las drogas y el movimiento hippie provocaron en los angelinos.
'El otro Hollywood' es mucho más que un libro de curiosidades
Sin olvidar también al Nueva York de finales de la década de los 60, entre fiestas en la Factory de Warhol, el edifico Dakota, su relación con el grupo artístico Fluxus —pioneros del happening y la performance del que surgió Yoko Ono, amiga íntima de Babitz— o presentando a Frank Zappa y Salvador Dalí en una de las escenas más curiosas de esa historia secreta que segrega El otro Hollywood.
Por lo que brilla su autora no es por esa fea manía del name dropping, en la que las cosas se vuelven interesantes a fuerza de mencionar a las celebrities de turno. Es en cambio una historia personal e intransferible, que tuvo a bien de ocurrir al mismo que tiempo que la historia per se a la que el resto de los mortales nos asomamos con cejas arqueadas y expresión circunspecta.
El año Babitz
Son varios los libros que se han editado o republicado en los últimos meses alrededor de la artista. A esta su biografía hollywoodiense le tenemos que añadir Didion y Babitz, digiriendo la extraña relación entre ambas mujeres, ambivalente y compleja donde las haya. Un trabajo que firma Lili Anolk y que edita también Random House. Del puño y letra de su protagonista nos llega también Yo era un encanto que recoge por primera vez en nuestro idioma cincuenta artículos escritos por la artista a partir de 1975.
Nos siguen interesando las anécdotas que componen los grandes episodios de lo que creíamos que era la historia oficial de las cosas
Al igual que Caminar por aguas cristalinas en una piscina pintada de negro (Los Tres Editores) de Cookie Mueller, nos siguen interesando las anécdotas al pie que componen los grandes episodios de lo que pensábamos que era la historia oficial de las cosas. Babitz, igual que Mueller, escribe con la determinación de quien vive un tiempo al que se adelantaron, pero que supieron manejar con la maestría y la inteligencia con la que el demiurgo toca a algunas personas.
Con vidas más que distintas —Babitz disfrutó de una posición privilegiada mientras que Mueller siempre fue una estrella del underground más subterráneo—, cuanto dejaron por escrito cuenta también una historia paralela. La de la liberación de la mujer a medida que el viejo siglo XX avanzaba, sin ninguna clave ni referente más que el que ellas mismas sentarían para las siguientes generaciones. No es de extrañar que hoy ocupen, más que nunca, nuestros pensamientos.
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