
Traductor: Maria Rosich Andreu
Editorial: BunkerBooks
Año de publicación original: 2023
Existió un programa de televisión que nos mostraba, hace casi una década, a personas que habían desarrollado adicciones que, entonces, se tildaban de "extrañas". De personas ultratacañas, con hábitos insanos o inclinaciones que rozaban lo kafkiano. Un circo de los horrores moderno de entre el que destacaba la imagen de un hombre adulto, hecho y derecho que besaba con devoción el capó del Chevy Monte Carlo rojo de 1998 del que estaba perdidamente enamorado.
En Xerox asistimos a otro caso de atracción hacia objetos inanimados, esta vez con algo menos de extrañeza por las razones que empujan a su protagonista a tan curiosa relación. Fien Veldman firma una novela en la que una trabajadora, con alergia al estrés, desarrolla una relación de dependencia con su propia impresora. Una historia de tintes surrealistas que trata de fabular la destrucción de las relaciones sociales y lo absurdo de la existencia en plena vorágine capitalista.
Amor a todo tóner
La impresora se atasca siempre a la octava página. Cualquier pensaría en llamar al servicio técnico, desecharla o comprar un modelo mejor. La protagonista de Xerox decide, en cambio, ofrecerle su paciencia y devoción. Observarla, hablar con ella y ser compasiva cuando no consigue rendir como debería. A cambio, el aparato la escucha con el ronroneo grave de su maquinaria, asintiendo y comprendiéndola mejor que cualquier otro compañero (humano) de oficina.
En 'Xerox' nos transformamos en su protagonista: sus obsesiones, sus carencias y sus largas conversaciones con la impresora
El cuadro de diagnóstico del resto de los empleados sería muy distinto. Aquella mujer no habla, es errática, no compone respuestas completas y parece profundamente miserable. Sin embargo, todo esto solo podemos intuirlo porque Veldman nos coloca en una primerísima persona que nos convierte en protagonistas y nos impide ver más allá de ese mundo gris, despersonalizado y agobiante que le ha llevado hasta ahí.
Conversaciones a doble cara
Somos ella, toda ella. Sus obsesiones, sus carencias y sus largas conversaciones con la impresora. A ella le confiesa absolutamente todo lo que no se atrevería a decirle a nadie más. Ni tan siquiera a los terapeutas que ven con preocupación su descenso de la productividad o su falta de espíritu de teambuilding.
Veldman nos coloca en una primerísima persona que nos convierte en protagonistas
Aprendemos sobre su pasado mientras apoya una mejilla contra la superficie plástica del aparato, vibrando y emitiendo luces y sonidos que ella recibe como si asintiese, le tocase el hombro y dijese: "Te entiendo, todo va a estar bien". Y mientras Veldman profundiza en su mundo también lo hacemos nosotros. Escogiendo, entre los pedazos de una personalidad en ruinas, aquellos que mejor encajarían con nuestra realidad.
Xerox
Podríamos pensar en Xerox como una suerte de continuación del Bartleby de Melville. Una versión en la que conociésemos lo que piensa y opina el escribiente de forma directa, sin estar sometido a la mirada de otros. Veldman convierte el surrealismo en una mirada mordaz hacia eso que mal-llamamos "cultura empresarial".
Podríamos pensar en Xerox como una suerte de continuación del Bartleby de Melville
Un libro que nos fuerza a preguntarnos qué clase de vínculos somos capaces de generar cuando resulta más satisfactorio hablar con nuestra impresora que compartir nuestros deseos y pensamientos con el resto de trabajadores. Aún así, Veldman nos presenta a una protagonista tremendamente interesante, a quien acompañamos ciegamente sin entender muy bien sus razones o motivaciones, quizás por una ausencia total de ambas.
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