
Manuel Chaves Nogales
Editorial: El Paseo
Fecha de publicación original: 2025
Nacido en Sevilla, a finales del siglo anterior, Manuel Chaves Nogales fue, como Stefan Zweig, un hombre entre dos mundos. El del ayer que terminó al son de la Gran Guerra y que ya se estremecía, encaminado a un desastre vertiginosos. Nogales estuvo presente en esa primera mitad del siglo XX en casi todos los conflictos que le dieron forma. Escribió sobre la Revolución Rusa, el ascenso del nazismoo laGuerra Civil Española.
Como corresponsal sus textos nutrieron a cientos de medios en todo el mundo y fueron traducidos y distribuidos a todo tipo de cabeceras. Hoy nos paramos frente a los tres tomos que componen estos Diarios de la Segunda Guerra Mundial que la editorial El Paseo ha publicado a lo largo de 2025 sobre el trabajo de recopilación y edición de Yolanda Morató.
Nogales era capaz de levantar una crónica del más leve rumor
Una mirada muy distinta del conflicto y del día a día en París, donde vivió y escribió el periodista hasta su huida a Londres, ciudad en la que continuó su labor hasta su muerte en 1944. La pluma de Nogales estuvo marcada por los esfuerzos que la agencia de noticias Havas de Emery Reves hacía por mantener la moral de los Aliados alta frente a los fúnebres pronósticos de aquellos primeros años de guerra.
Descubrirle hoy es encontrarnos con una mesura inusual, una candidez casi tierna y una mirada única que no terminó de encajar ni entre los vencidos ni los vencedores patrios. Nogales fue capaz de levantar una crónica del más leve rumor y convertir lahabladuría de un mercado parisino, en los meses previos a la invasión nazi, en un relato que iba más allá de lo que cualquier libro de historia recogería.
La guerra de nervios
En septiembre de 1939, la Segunda Guerra Mundial avanzaba en su frente oriental, en la invasión de Polonia, y hacia el norte entre Finlandia, Noruega y Dinamarca. Las tropas francesas esperaban apostadas en la Línea Maginot, el sistema de fortalezas construido por las potencias aliadas tras la Segunda Guerra Mundial para evitar desastres pasados como el de Verdún y el estancamiento en las trincheras.
Nogales relata la alta moral parisina, poniendo en duda si la "incapaz Alemania" sería capaz de cruzar su línea de defensas
La guerra Blitzkrieg, con avances rápidos y conquistas instantáneas, no se había desarrollado todavía. Nogales escribe en el otoño de ese año acerca de la "guerra de nervios" o "guerra blanda" en la que se sumía el país galo. Los Aliados trataban de extender su influencia hacia los neutrales que irían entrando en el conflicto hacia el invierno del 40.
Nogales relata la alta moral parisina, poniendo en duda si la "incapaz Alemania" sería capaz de cruzar su línea de defensas. Unos meses después lo harían, no a través de ellas, sino del bosque de las Ardenas, consiguiendo un avance rápido por Bélgica que se saldó con la caída de París solo un mes después.
Aquel París
En los días previos al 14 de junio de 1940 en que Hitler marchó sobre los Campos Elíseos, Nogales observa la vida diaria de un París que se debate entre el pánico y la cotidianeidad. El periodista recorre sus calles, nos habla de los artistas de Montmartre que deben buscarse la vida de nuevo en tiempos de guerra, de la impresión que causan las fuerzas expedicionarias extranjeras en la ciudad o de la carestía de productos a medida que avanza la contienda.
Nogales observa la vida diaria de un París que se debate entre el pánico y la cotidianeidad
Lo hace, eso sí, aportando anécdotas casi pueriles pero de una relevancia histórica real, porque recogen la realidad de aquellos días. Anuncia que la ternera Chateaubriand ha quedado prohibida en el país para dejar entrever la escasez de suministros que empieza a sufrir la población. Describe la calma que sienten los parisinos, a pesar de que el enemigo está cada vez más cerca, y confecciona la imagen de un pueblo impasible pero preparado para lo que fuera.
Nos preguntamos cómo llega a tales conclusiones y encontramos la respuesta en enero de 1940: "Para ser un buen periodista en Francia basta con bajar a tomar un café o saludar a la portera". Así se empapa de las anécdotas que llegan del frente, la de un perro que ha recorrido cientos de kilómetros desde las trincheras para encontrarse con sus dueños, las que hablan de las Wunderwaffen, las armas maravillosas y secretas de Hitler, especulando con una posible guerra química, parecida a la del 14.
"De seguir aumentando los locos estarán en mayoría y encerrarán a los cuerdos"
En el cien aniversario del nacimiento de Émile Zola, compara los faustos que recuerdan al escritor con los de otro contemporáneo, el conservador Alphonse Daudet. Nogales pone en relieve la impronta delaffaire Dreyfus en el legado literario del autor de Germinal, y cómo la nueva ola de antisemitismo le había dejado casi olvidado en 1940.
Deja también pronósticos, con un signo casi fatal leídos desde nuestros días: "De seguir aumentando los locos estarán en mayoría y encerrarán a los cuerdos".
Desde Londres
Desde la capital inglesa siguió colaborando con Reuters, escribiendo crónicas mientras los misiles V2 destruían la ciudad. Desde allí escribió precisamente sobre los edificios destruidos, la impronta de una ciudad que intentaba resistir los ataques furibundos del Reich. Empatizó con la población que se escondía bajo tierra, pero también, de nuevo, con los animales que sobrevivían entre las ruinas.
La impronta de un Londres que intentaba resistir los ataques furibundos del Reich
Empieza a escribir en estos años con algo de desafección sobre lo vivido en París. Escribe durante este periodo La agonía de Francia, quejándose de la desafección francesa en los días previos a la invasión. El lenguaje cambia con respecto a las crónicas anteriores, se muestra mucho más crítico con lo vivido en esos días. No llegará a ver el final del conflicto. Manuel Chaves Nogales falleció el 8 de mayo de 1944, casi un año antes del armisticio.
Diarios
Yolanda Morató es quien ha estado a cargo de esta impresionante recopilación de textos que ahora publica, en tres tomos, la editorial El Paseo, cada uno de ellos atendiendo al lugar donde se encontraba "apostado", el periodista y uno tercero con textos inéditos.
Una imaginación desbordante y un cronista capaz de levantar cualquier historia
El valor de Nogales nos lleva a poder a tres estratos de lectura de estos Diarios de la Segunda Guerra Mundial. Desde la informativa, la histórica o la meramente literaria. Lo que nos encontramos en estos Diarios es la obra diseminada de un profesional, un escritor con una imaginación desbordante y un cronista atento al más leve gesto desde el que levantar cualquier historia.
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