Era temprano y una brisa fresca provocaba que el aire murmurase avisándonos de que entrábamos en un terreno santo. Así comienza uno de los pasajes de 'El bosque de los cuatro vientos' (Destino, 2020), ambientada en el monasterio de Santo Estevo, en la Ribeira Sacra, y en el bosque que lo rodea.

La leyenda de los nueve anillos

Un bosque en el que, según explica la propia la escritora María Oruña, "encontramos la leyenda de los nueve anillos que dice que, entre los siglos X y XI, nueve santos obispos vinieron a pasar aquí sus últimos años y dejaron sus nueve anillos metidos en una cajita de plata".

Nueve anillos con poderes curativos que serán el objeto de una investigación cargada de misterio. "Desaparecieron con el transcurso del tiempo y nadie sabe dónde están. Algunos creen que es una leyenda y otros que hay mucha verdad escondida detrás del bosque y de las piedras de este monacato".

Incredulidad vs. leyenda

Un paisaje que se ofrecía majestuoso y antiguo para unos personajes que llevaron a la escritora a vivir toda una aventura: "He tenido que colarme en todas partes. En túneles antiguos, en recodos perdidos del bosque...".

Lugares que la autora confiesa haber explorado sin dejarse llevar por el exceso de credulidad. "Soy una persona incrédula y escéptica, pero también considero que hay cierta verdad, cierto costumbrismo detrás de estas leyendas".

Los resultados de esa investigación sorpenderán a aquellos que decidan sumergirse en este paseo por el tiempo para descubrir qué esconde el bosque de los cuatro vientos.