Cada vez que García Montero habla se intuye el amor infinito, el respeto y la admiración que tenía por Almudena Grandes. A la que cuidó en la salud y en la enfermedad que se la llevó hace apenas un año.

Sobre ese proceso hace balance ahora el poeta y concluye que "haber cuidado a la persona que quieres para que muera sabiéndose acompañada es una experiencia imborrable".

Dice Luis García Montero que complicidad es "amar y ser amado, cuidar y ser cuidado y dejar el egoísmo a un lado".

Unidos por la poesía

Cuando se conocieron ambos tenían pareja, así que se tenían que ver a escondidas en casa de amigos cómplices en el centro de Madrid. Les unió, entre otras cosas, el amor por la poesía: él autor y ella hija de autor y devoradora de poemas. Luis le regalaba a Almudena libros de otros autores en los que al final escribía uno dedicado a ella. Algunos de esos serían lo que más adelante se llamó 'Completamente viernes', un poemario de García Montero.

Por eso el poeta, cuando el cáncer se instaló en sus vidas, encontró la terapia en los versos que le escribía a ella. Estos que publica ahora, 'Un año y tres meses', en los que le cuenta lo que no se atrevió nunca a decirle.

Ella, cuenta él, tampoco se atrevía a contarle todo lo que pensaba. Dice García Montero que "era imposible que después de recibir ciertas malas noticias ella fuera tan optimista, tenía que ser fingido", pero ese pacto no escrito escondía la necesidad de protegerse el uno al otro.

El secreto, una forma de cuidarse

Porque sí, en toda gran historia de amor también hay secretos y alguna mentira, "el secreto no es una forma de engañarse, sino de cuidarse", dice Luis García Montero, como cuando Almudena Grandes fingía no estar preocupada por un cáncer que no le daba tregua.

Y tanto se quisieron que ni un pequeño inconveniente como la muerte ha podido separarlos.