"A mí me deja bastante perplejo pero me ha alegrado la vida". A quien nos la ha alegrado es a nosotros. Para él, "la mayoría de las cosas de la vida son una mezcla de tristeza y humor", y es su particular interpretación de la ciudad, las relaciones y los acontecimientos de la vida lo que deja irremediablemente una sonrisa en el lector.

La fórmula le ha funcionado a la perfección. Con ella ha cosechado una amplia base de lectores, pero prefiere no pensar demasiado en lo que esperan sus seguidores cuando se pone a escribir; por eso deja "de pensar en el lector, en mí mismo, en Cervantes o en Dostoyevski". Y lo hace con un folio y una pluma estilográfica. Siempre ha mantenido el mismo método de trabajo: primero, a mano, porque "la escritura, no es solo contar una cosa sino construirla con palabras"; y eso lo hace de la forma más literal posible.

Las ventajas de escribir una segunda parte

A sus 76 años se ha lanzado de lleno al mundo de las trilogías. El premio Cervantes 2016 siempre quiso escribir una, pero "era poco conveniente desde el punto de vista comercial". Un hecho que ha ido cambiando gracias al éxito de este tipo de novelas en serie. Se embarcó así en ‘El rey recibe’ (Seix Barral, 2018), la primera parte de ‘Las tres leyes del movimiento’, y acaba de publicar su continuación ‘El negociado del yin y el yang’ (Seix Barral, 2019).

Admite, con cierto humor, haber estado pendiente de las reacciones de los lectores con la primera entrega para moldear la segunda. "Es como escribir el mismo libro cuando ya sabes lo que han dicho de él". El resultado ha sido "un libro más suelto respecto al primero, no más absurdo pero menos preocupado por la lógica, porque ya veo que mis lectores tienen la manga más ancha".

Del absurdo a lo absurdo

A través de las peripecias de su protagonista, Rufo Batalla, y su relación con el príncipe Tukuulu, el lector se adentra en el lejano Oriente. La intención del autor es hacer un recorrido por los acontecimientos históricos que han rodeado su vida, y uno de ellos es la entrada de la cultura oriental en occidente. Lo que para él ha sido como "la entrada de un pariente lejano que de repente nos cambia el orden de la casa".

Bromea sobre el título de su novela. Desde luego, no cree en este tipo de filosofías pero "si a alguien le sirve para ordenarse la vida y comer más sano, me parece bien" porque, al fin y al cabo, ha sustituido a una moral católica, basada también en una interpretación absurda del universo". Luego está su visión, la que prefieren sus lectores, absurda y cómica en apariencia, pero tan cierta como la vida misma.