Ni todo es sol, ni todo es playa. Las islas Canarias no son únicamente ese paraíso que siempre nos han vendido "Yo nunca me había planteado que mi propia realidad sea la cara B de algo", dice la periodista y escritora Andrea Abreu.

La cara oculta de las islas

Porque la realidad de Abreu ha sido la de un pueblecito tinerfeño de calles empinadas, de casas a medio terminar y de cielo gris "Los que habitamos los barrios rurales sabemos que buena parte del tiempo el cielo está nublado".

Esas nubes que se funden con las montañas e impiden la entrada del sol se llaman panza de burro, como su novela. En ella nos muestra cómo eran esos barrios obreros a principios de los 2000, cuando internet no había explotado. "En ese momento en los barrios rurales de Canarias se mezclaban toda la tradición oral de brujas, de santiguadoras, con la gameboy y el messenger", cuenta la autora.

Voz propia

Lo viviremos a través de la mirada de una niña. "Que la voz narrativa sea la de la hija de los obreros que construyen ese paraíso turístico de sol y playa, tiene un elemento político del que yo no era consciente".

Pero no es el único. Andrea Abreu ha trasladado la oralidad a la escritura, rompiendo con las normas ortográficas. Aquí se lee como se habla en esos barrios. Y descubriremos palabras como garimba, burgado, o jarrapería. "Para mí es político reivindicar mi propia voz, la voz de una persona que viene de un ambiente mago de Canarias. Ya es hora de dejar de lado la idea de que la gente del campo de canarias, y del campo en general, no tiene nada que aportar a la cultura".

Porque sí lo tienen. 'Panza de burro', convertido ya en uno de los libros del año, es el ejemplo más claro.

Fotografía principal de Alex de la Torre.