Mercedes, al igual que su hermano, se crió colocando botellas en el bar de sus padres. Su familia era humilde y estudiar no fue fácil para ella, por eso a día de hoy quiere que todos sus alumnos disfruten de la enseñanza y acudan felices al colegio.

Ahora, Mercedes también es alumna. Cursa el Máster de Educación, Tecnologías e Innovación de la Universidad Internacional de Valencia y, a pesar de estar a más de 900 kilómetros del centro, es un empujón que le permite continuar: "Gracias a ellos, a los que están ahí", reitera la maestra en relación a sus padres.

La profesora de Naveces intenta que sus alumnos estén lo mejor posible y se impregna de todo lo que ellos le aportan: "A veces que estoy cansada o agobiada entro ahí y se me quita todo", y es que para ella la escuela es su "pequeño paraíso".