MOLLY'S GAME ES EL DEBUT DEL GUIONISTA AARON SORKIN

MOLLY'S GAME ES EL DEBUT DEL GUIONISTA AARON SORKIN

La tumultuosa vida de Molly Bloom: de esquiadora fracasada a millonaria antes de los 21 gracias al póker

Molly's Game, protagonizada por Jessica Chastain, es un viaje por el mundo del póker clandestino a través de la vida de una esquiadora de categoría internacional llamada Molly Bloom, que se convirtió en la gestora de las timbas de póker de alto riesgo más exclusivas del mundo para convertirse en un objetivo del FBI. La película es el debut como director del famoso guionista Aaron Sorkin y, aunque no lo parezca, cuenta una historia de verdad.

Mollys Game
Mollys Game | Agencias

JORGE LOSER | @loserjorge | Madrid | Actualizado el 22/03/2018 a las 02:04 horas

Es la típica historia de auge y caída que le encanta a Hollywood. Una mujer joven, atractiva y muy inteligente. De las ruinas de un sueño, el deporte, construye otro sueño, el americano, es decir, el de poder dar clases de natación en piscinas llenas de dólares. Lo típico, codearte con actores de primera línea, conducir coches caros y sobre todo, vértelas con el FBI por todo ello y acabar venciendo al sistema. Su historia es otra historia de éxito, aunque la película sobre su vida trate de mirar de reojo a la personalidad vulnerable que le llevó a tomar ese camino.

Las motivaciones para el ascenso de Molly Bloom fueron algo disfuncionales. Con un hermano campeón olímpico en dos ocasiones y otro cirujano graduado en Harvard, tenía un listón alto provocado por un padre de personalidad exigente y perfeccionista que hacía pensar a sus hijos que si no eran los mejores del mundo, sus logros no eran nada del otro jueves. Pero su ascendente carrera como saltadora de esquí se fue al traste por una lesión tremenda.

Su plan B era estudiar derecho en Harvard, pero pronto perdió el interés y se mudó a Los Ángeles, donde fue contratada como camarera por un personajillo de Hollywood que organizaba partidas clandestinas de póker para sus amigos actores.

Molly Game | Agencias

Lo que hizo a Bloom dar con la clave de lo que sería su gran filón fue fijarse en que en esas partidas de póker, lo que era realmente interesante era ponerse en el lado de la banca, en lugar de ser otro jugador. Pronto se convirtió en la asistente del que organizaba las timbas, que la dejaba a cargo de todo en los sótanos del Viper Room.

Cuando se hizo indispensable logró montar su propia timba, en la que dio un toque de distinción con toda clase de lujos, chicas y comodidades que los actores y gente dispuesta a perder cientos de miles de dólares en el juego agradecían con propinas de otros cuantos miles, que servían de sueldo para Bloom y sus empleados.

En 2014 Bloom publicaba un libro en el que contaba toda su historia y en el que daba pistas sobre quiénes fueron algunos de sus clientes más populares y conocidos, entre otros acusaba a Toby Maguire de haberla traicionado y humillado. El actor es descrito como alguien bastante mezquino, vengativo, celoso y muy muy rácano.

Cuenta como en una ocasión el actor quiso que Bloom se pusiera de rodillas como un perrito delante de todos los jugadores para que le diera la propina que le correspondía. El increíble Spider-Man. Otros como Ben Affleck o Matt Damon no reciben más que elogios.

Mollys Game | Agencias

Durante unos años, Bloom consiguió una fortuna, con su trabajo como gestora total de las partidas. Financiaba los juegos, examinaba a los jugadores, ampliaba el crédito… su vida se fue convirtiendo en un estrés constante porque no tenía recursos tradicionales para cobrar las deudas y no quiso meterse en métodos de violencia, aunque llegó a tener tanto éxito que la propia mafia se acercó a ella para exigirle que contratara sus servicios. Pero la empresa pronto empeoró.

Las deudas de otros la dejaban sin liquidez a menudo. Para aguantar las maratonianas sesiones de juego tuvo que recurrir a excitantes y a somníferos para poder dormir, con lo que se volvió adicta a las drogas y empezó a fallar a sus propios principios, con lo que en los últimos siete u ocho meses de carrera de su carrera, tomó un porcentaje del bote cruzando una pequeña línea gris que la expuso a la justicia.

Su relato de ambición la hizo aprender a valorarse a sí misma como una empresaria poderosa por derecho propio y no un mero objeto de deseo en las partidas y su historia tiene un nada premeditado matiz de empoderamiento, puesto que logró zafarse de su imagen de buenorra que sirve copas para controlar las fortunas de cientos de clientes con sus propias decisiones.

En la película de Sorkin podemos ver su historia de forma fideligna, dinámica y trepidante, con las licencias justas para hacerla más grande que la vida y una interpretación de Jessica Chastain que la convierte, junto con ‘El caso Sleoane’ en una experta en encarnar a mujeres luchadoras e inteligentes.

Además, es un material que se ajusta como un guante a los temas del creador de ‘La red Social’ y ‘Moneyball’, y en su primera obra como director solo busca lo que buscan todos sus trabajos: un intento de retratar el lado humano de los nuevos dioses del Olimpo del siglo XXI, esos tipos como tú y como yo que consiguen labrarse un imperio de pasta que les saca de la mediocridad en la que vivimos el resto de pobres plebeyos. Otra oda al rico hecho a sí mismo que esconde una fascinación por analizar los ingredientes de la receta del éxito que, en el fondo, tienen su puntito de vídeo motivacional para emprendedores, creadores de start-ups y alumnos de ADE.

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