CASI NADIE SE ACORDÓ Y FUE UN ALIVIO

CASI NADIE SE ACORDÓ Y FUE UN ALIVIO

Fui más feliz cuando borré la fecha de mi cumpleaños de Facebook

Cuando tu cumpleaños te da igual, lo de ir al icono del candado en el apartado de fecha de nacimiento y marcar el ‘solo yo’ para que nadie más que tú pueda ver el día que naciste en Facebook te hará mucho más feliz. Comprobado.

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cumpleaños | Internet

MARIA JOSÉ ARIAS | @mariajoarias | Madrid | Actualizado el 20/03/2018 a las 06:04 horas

Es algo que, aunque parezca extraño a los entusiastas de las tartas, las velas, el cántico de turno, el protagonismo y los paquetes envueltos en papeles más o menos llamativos no entenderán. Pero hay gente así, a la que no es que no le guste el día de su cumpleaños -esos son otros, entran en otro cajón por diversos motivos- si no que, simple y llanamente, les da exactamente igual.

No se trata de una cuestión de no querer cambiar de dígito porque la treintena, cuarentena o lo que toque se acerca. O de querer marcarse un ‘Marujita Díaz’ y ocultar al mundo tu verdadera edad.

No es eso. Se trata solo de tener un día tan tranquilo como otro cualquiera. Sin que Facebook se llene de notificaciones y el móvil suene cada pocos minutos dependiendo de la cantidad de amigos que se acumulen en la red de Mark Zuckerberg.

Cuando abrí mi perfil en la dichosa red social hice como todos. Introduje mi fecha de nacimiento como cualquier hijo de vecino. Con su día, su mes y su año. Los de verdad, nada de mentir al personal. Entonces llegó el gran día, el de mi nacimiento. Ese que dice mi madre que también es el suyo y en el que antes se enfadaba si lo pasaba con ella.

Habrá gente que ese día disfrute con cada mensaje de felicitación independientemente del canal por el que le llegue (redes sociales, WhatsApp, SMS -si es que alguien aún manda de esos-, llamada telefónica, correo electrónico o paloma mensajera). Es lo normal, pero no es mi caso.

A mí, me estresa. Sobre todo si cae entre semana, en día de trabajo y con Facebook abierto (tengo que tenerlo por razones laborales).

Entonces las notificaciones empiezan a llegar desde primera hora. Podría cerrarlo, ocultarlo, sllenciarlo… pero ahí están. Es como si te llamasen para que las contestes. O, como mínimo, le des un ‘Me gusta’. Hay que ser educado y responder, porque todo el mundo te felicita con buenas intenciones. Es tu día y se acuerdan de ti.

Bueno, se lo recuerda Facebook. Da igual que haga siglos que no os veis, que incluso cuando lo hagáis no crucéis más de dos palabras. Eso es lo de menos. Si les ha saltado el aviso de que es tu cumpleaños, van a tu muro y cumplen con la felicitación de turno. Sí, yo también lo hago. Lo reconozco.

Y, luego, por la noche o al día siguiente, te sientes obligado a ir contestando uno a uno a todos los que perdieron al menos un minuto de su valioso tiempo en desearte un feliz día de cumpleaños. Es lo mínimo. Es educación. También puedes lanzar un mensaje genérico de agradecimiento, que no es lo mismo, pero sirve para salir del paso.

¿Qué pasa si ocultas el día de tu cumpleaños en Facebook?

Así que un año decidí hacer un experimento sociológico y oculté mi fecha de nacimiento. A ver qué pasaba. Ojo, que no se trataba de ver quién realmente se acordaba me felicitaba. No, no era una caza de brujas. Después de todo, el día de mi cumpleaños me importa lo más mínimo.

Pero sí pude comprar que, no solo no hubo felicitaciones en Facebook, sino que tampoco llegaron por otras vías con el mismo volumen que años anteriores. La mayoría de la gente que conocía se olvidó. Salvo algunos amigos muy cercanos y la familia, claro.

¿Me importó? Lo más mínimo. ¿Dejé de hablar a quienes no me felicitaron? En absoluto. ¿Les felicito cuando es su cumpleaños? Si me lo recuerda Facebook, sí. ¿Les guardo rencor? Claro que no.

Al contrario, lo agradecí enormemente. Un día tranquilo, sin tener que estar todo el día colgada del teléfono o contestando mensajes. Porque el día de mi cumpleaños no me importa. El mío no, pero el de los demás sí. Una cosa no quita la otra.

Ocultar la fecha de nacimiento fue de las mejores decisiones que tome con respecto a Facebook. Ahora el día transcurre con normalidad. Alguna llamada, algún mensaje y poco más. Y lo mejor es no tener que dedicar los días sucesivos a tranquilizar a quienes el día de marras no entraron en Facebook y este no les chivó lo de tu cumple.

Para quienes se lo pregunten, no, detrás de esta decisión no hay ningún trauma infantil ni por hacerse mayor. Al menos, que sepa. Cumplir años es una buena señal de que sigues ahí. Lo que sí ha servido es para demostrar(me) que nos hemos vuelto muy vagos y que tenemos mucha menos memoria para algunas cosas.

Ya no nos molestamos en memorizar la fecha de cumpleaños de los demás. De eso ya se encargan la agenda del móvil y Facebook. Pero, ¿qué pasa si un día pierdes tu teléfono? ¿O si todo el mundo eliminase la fecha en su perfil? ¿De cuántos cumpleaños te acordarías?

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