AFECTA SOBRE TODO AL EJÉRCITO DE EEUU

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El mapa de calor de una app de fitness desvela dónde hay bases militares secretas del ejército estadounidense

La aplicación de fitness Strava no está pasando en estas horas por sus mejores momentos de reputación: tras haber publicado los mapas de calor de dónde hacen deporte sus usuarios se han descubierto multitud de lugares secretos en los que supuestamente están bases estadounidenses en países tan delicados como Irak, Siria o Afganistán.

La tecnología bien utilizada puede tener unos usos increíbles que nos pueden ayudar en nuestro día a día y a mejorar nuestra calidad de vida. Y muy probablemente aplicaciones como Strava, que se dedican a monitorizar nuestra actividad física, contribuyen a ello.

Sin embargo, el problema viene cuando esas aplicaciones comparten los datos de los que disponen y comienzan a hacer contenido a través de la minería de datos. Es entonces cuando ocurren cosas como la que tiene en vilo a los ejércitos que operan en lugares delicados o en conflicto.

Y es que Strava ha decidido publicar los mapas de calor de las rutas que realizan los usuarios de su aplicación y recogidas a través del GPS, instalado tanto en pulseras FitBit como en teléfonos móviles, de tal modo que se pueden ver los lugares más frecuentados para correr en ciudades como Nueva York, Londres o Dubai. Hasta ahí todo más o menos bien.

Sin embargo, del mismo modo que aparecen las rutas en esas ciudades, también aparecen las que se realizan en lugares secretos, como en las distintas bases estadounidenses ubicadas a lo largo y ancho del planeta, algunas en puntos tan sensibles como Oriente Próximo.

 

De este modo, se ha podido ver gracias a una serie de tuits (y a través de la propia web de esta funcionalidad) dónde están esas bases, como en Mosul o Siria. La revelación también afectaría a las bases de otros países, como Francia o Alemania, cuyos militares hayan utilizado esa aplicación para hacer deporte.

La app permite que los datos recogidos en una ruta sean considerados como privados. Es decir, que no se puedan utilizar para fines de minería de datos de la propia aplicación pero, por lo que se ve, los militares de todos estos países no debían de tener marcado esa opción.

Aún va más allá el problema. En otros tuits también han descubierto que en esas mismas rutas se puede acceder a ver los segmentos de la misma y, además, ver quiénes han sido los más rápidos que han pasado por ahí. Todo visto desde un punto de la competitividad entre usuarios, claro... pero ahora también como posibles pistas para objetivos terroristas.

Además, en el caso de que los militares no desactivaran la aplicación justo después de haber hecho su rutina de entrenamiento, también se pueden ver cuáles son las rutas de vigilancia dentro de la propia base militar. Toda una mina de oro de información para posibles ataques.

 

La tecnología bien utilizada puede tener unos usos increíbles que nos pueden ayudar en nuestro día a día y a mejorar nuestra calidad de vida. Y muy probablemente aplicaciones como Strava, que se dedican a monitorizar nuestra actividad física, contribuyen a ello.

Sin embargo, el problema viene cuando esas aplicaciones comparten los datos de los que disponen y comienzan a hacer contenido a través de la minería de datos. Es entonces cuando ocurren cosas como la que tiene en vilo a los ejércitos que operan en lugares delicados o en conflicto.

Y es que Strava ha decidido publicar los mapas de calor de las rutas que realizan los usuarios de su aplicación y recogidas a través del GPS, instalado tanto en pulseras FitBit como en teléfonos móviles, de tal modo que se pueden ver los lugares más frecuentados para correr en ciudades como Nueva York, Londres o Dubai. Hasta ahí todo más o menos bien.

Sin embargo, del mismo modo que aparecen las rutas en esas ciudades, también aparecen las que se realizan en lugares secretos, como en las distintas bases estadounidenses ubicadas a lo largo y ancho del planeta, algunas en puntos tan sensibles como Oriente Próximo.

 

De este modo, se ha podido ver gracias a una serie de tuits (y a través de la propia web de esta funcionalidad) dónde están esas bases, como en Mosul o Siria. La revelación también afectaría a las bases de otros países, como Francia o Alemania, cuyos militares hayan utilizado esa aplicación para hacer deporte.

La app permite que los datos recogidos en una ruta sean considerados como privados. Es decir, que no se puedan utilizar para fines de minería de datos de la propia aplicación pero, por lo que se ve, los militares de todos estos países no debían de tener marcado esa opción.

Aún va más allá el problema. En otros tuits también han descubierto que en esas mismas rutas se puede acceder a ver los segmentos de la misma y, además, ver quiénes han sido los más rápidos que han pasado por ahí. Todo visto desde un punto de la competitividad entre usuarios, claro... pero ahora también como posibles pistas para objetivos terroristas.

Además, en el caso de que los militares no desactivaran la aplicación justo después de haber hecho su rutina de entrenamiento, también se pueden ver cuáles son las rutas de vigilancia dentro de la propia base militar. Toda una mina de oro de información para posibles ataques.

 

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