Me parece vergonzoso, repugnante y un mal ejemplo para la juventud el hecho de ver un entrenador de fútbol de Primera División, como el entrenador del Sporting de Gijón, Manolo Preciado encender un cigarrillo con toda libertad en un campo de fútbol.
Se supone que el deporte debe ser un ejemplo de salud, de bienestar y no de malos ejemplos.
También lo hizo Frank Rijkaard, pero no he oído nunca que la Liga de Futbol profesional haya dicho nada en contra a pesar de estar prohibido.
Mario
Publicado hace 1 año